Papa recibitá a Arafat durante su visita a Roma

La visita que mañana inicia a Roma el presidente del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Yasir Arafat, en el curso de la cada se entrevistará con el papa Juan Pablo II, ha despertado vehementes protestas en Israel. Arafat viaja a Roma, tres semanas después de la evacuación de Beirut, para asistir como miembro observador a la 69 conferencia de la Unión Parlamentaria. El Vaticano reaccionó ayer enérgicamente contra tu protestas israelíes señalando que el Papa no tiene por qué dejar que alguien determine a quién debe recibir o no.

El líder de la OLP se entrevistará también durante su estancia de dos días en la capital italiana con el presidente Sandro Pertini y los dirigentes de los partidos democristiano, socialista y comunista. Pero lo que da una dimensión mayor a la visita de Arafat es su encuentro con el Papa, que ha levantado reacciones violentas en Israel.El primer ministro israelí, Menájem Beguin, declaró el domingo en Consejo de Ministros que "la audiencia acordada por el Sumo Pontífice es chocante (...) mientras que el Vaticano permaneció impasible ante el holocausto de judíos durante la segunda guerra mundial". Un funcionario de Tel Aviv agregó que "si este hombre (refiriéndose al Papa) se reúne con Yasir Arafat, indicará su nivel moral".

La acusación israelí fue respondida por un comunicado oficial del Vaticano que consideraba que "no se puede dejar pasar en silencio tal ultraje a la verdad". El comunicado de la Santa Sede afirma que "la declaración del alto responsable israelí contiene palabras más que sorprendentes, casi increíbles". "Esas palabras", añade, "hacen suponer que se ha llegado a olvidar cuanto el Papa, la Santa Sede, la Iglesia Católica, con sus pastores y sus organizaciones en diferentes países, han hecho para proteger y salvar a millares y millares de judíos, antes y en el curso de la segunda guerra mundial".

El Vaticano es junto a España y China, uno de los pocos Estados del mundo que no ha reconocido a Israel, y los contactos entre la Santa Sede y el Gobierno de Tel Aviv han sido siempre difíciles, fundamentalmente por las diferencias de posiciones respecto a la ciudad de Jerusalén. El Vaticano condenó firmemente la declaración unilateral israelí del 30 de julio de 1980 como "capital definitiva e indivisible" del Estado de Israel. La Santa Sede ha reafirmado en varias ocasiones el carácter árabe de Jerusalén y ha presionado al Gobierno israelí para que garantice la libertad de culto en la ciudad santa para tres religiones.

El primer encuentro oficial entre el Vaticano y la OLP tuvo lugar en marzo del pasado año, cuando el secretario de Estado del Vaticano, Agostino Casaroli, se entrevistó con el jefe del departamento político de la OLP, Faruk Kadumi. Este encuentro tuvo lugar precisamente dos semanas después de una entrevista fallida entre el Papa y el ministro israelí de Asuntos Exteriores, Yitzak Shamir.

El anuncio oficial de la visita de Arafat a Roma, hecho en conjunto por el presidente del grupo italiano Unión Parlamentaria, Giulio Andreotti, y la OLP, ha provocado también algunos desacuerdos en el seno de la coalición gubernamental. Si los socialistas y el ala izquierda de la Democracia Cristiana son favorables a la visita, los otros tres partidos de la coalición (republicanos, liberales y socialdemócratas) han dirigido un telegrama al ministro de Asuntos Exteriores, Emilio Colombo, en el que exponían su posición contraria a que el dirigente de la OLP sea recibido oficialmente por el primer ministro italiano.

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