La hermana alemana

Con 41 años cumplidos, Margarethe von Trotta acumula detrás de su rubio flequillo, de su nerviosa forma de fumar, una filmografía larga y densa que ha ido configurándola poco a poco, pero con evidente seguridad, como una de las mujeres cineastas que con mayor claridad de visión se comprometen con la problemática de nuestro sexo.Margarethe Von Trotta, casada con Volker SchIöndorf, que pertenece -como ella misma- a la generación de realizadores alemanes anterior a los Wenders y Herzog, ha sido siempre una presencia importante, como guionista, en las películas de su marido.

Vista su actual entidad como realizadora, no resulta aventurado asegurar que la especial humanidad, el realismo que rezuman las protagonistas de SchIöndorf, de El honor perdido de Katharina Blum a Círculo de engaños, pasando por la espléndida condesa polaca de Tiro de gracia, se deben, en gran medida, a la mirada atenta de esta mujer que, hace menos de un par de años, nos deparó una de las más bellas películas que el cine ha producido últimamente: Las hermanas alemanas, en la que planteaba dos formas opuestas, pero igualmente doloridas, de comprometerse con la realidad política desde la perspectiva femenina.

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Margarethe von Trotta no cree en la existencia de un cine feminista desde el punto de vista estetico

Con Locura de mujer, Margarethe Von Trotta entra de lleno en la dialéctica feminista. Era inevitable, dados los pasos anteriores, que llegara a este recodo del camino. Y no tiene, a la hora de exponer sus ideas, pelos en la lengua. La hermana alemana se define, inequívoca y valientemente.

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