Munich-72, el ejemplo idóneo para Barcelona

La hipótesis financiera de la candi datura barcelonesa para los JJ. OO. del 1992 nace de un detallado estudio de las celebraciones olímpicas de Munich-72, Montreal-76 y Los Ángeles-84, con esporádicas referencias a la experiencia de Moscú-80. El documento dedicado a financiación reconoce que "razones de tipo económico y geopolítico" aconsejan tomar como ejemplo más idóneo los Juegos Olímpicos de Munich, dado que en opinión de los autores "el nivel de vida -español- es equivalente al de Alemania en 1972". Del resultado de las actualizaciones, combinado con una actitud "acentuadamente conservadora en las cifras de ingresos" se obtiene un presupuesto equilibrado de organización de los Juegos de 73.250 millones de pesetas a los que hay que sumar 14.940 millones de. pesetas correspondientes a la inversión directa de las administraciones públicas en la construcción de áreas e instalaciones. El total asciende a 88.190 millones de pesetas.Para incidir en el carácter conservador de la hipótesis, los cálculos se han realizado en pesetas del año 1983 y con un crecimiento cero del Producto Interior Bruto (PIB) en el período 1984-1992. El esfuerzo de financiación para el conjunto de españoles será tres veces inferior al de los canadienses y superior en un 50% al de los alemanes. Afianzados en el conservadurismo que inspira las previsiones económicas, los promotores de la candidatura afirman, como gran conclusión del dossier, que la probabilidad de que la realidad confirme, como mínimo, el total de ingresos presupuestados es prácticamente absoluta, al tiempo que evidencia la existencia de capacidad financiera más que suficiente".

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Capacidad de Inversión

El optimismo que se desprende de todo el informe obtiene un importante punto de apoyo en un documento editado por la Corporación Metropolitana de Barcelona, titulado Evolución de los recursos y de la inversión potencial de los municipios de la CMB (1983-1992), en el que se cifra la inversión potencial para estos nueve años en 272.000 millones de pesetas, en valor de 1982. La gran diferencia existente entre la inversión que requieren del conjunto de la CMB los Juegos (14.940 millones), sumada al programa de actuación de esta corporación entre 1983-1986 (17.755 millones), "permiten concluir", según se puede leer en el texto del anexo financiero, "de manera categórica que la organización de los JJ. OO. no comprometerá el normal proceso inversor de estos agentes".

El presupuesto olímpico atribuye a la organización los gastos ocasionados por la construcción de "la totalidad de aquellas instalaciones que marcan la impronta de los Juegos (Estadio, Palacio Olímpico) y en los que convergen un ámbito de servicio supramunicipal". También se cargan en la cuenta del comité el 100% de la inversión destinada a remodelación de las instalaciones de propiedad pública y un 5%. de la inversión privada en alojamientos (Villa Olímpica). En cuanto a las inversiones en las nueve áreas, la organización asumirá los gastos de acondicionamiento en las mismas de las instalaciones deportivas. En las inversiones del apartado denominado "sistemas", -obras de infraestructura ciudadana-, el comité contabiliza en su presupuesto el equivalente de la carga financiera que el adelanto de proyectos comporte para la administración que los ejecute.

Buena parte del estudio se dedica al cálculo de los ingresos por derechos de televisión, cuyo papel trascendente en la financiación de las celebraciones olímpicas cobrará su máximo protagonismo en los Juegos de Los Angeles. Las previsiones para Barcelona 92 son de 32.500 millones de pesetas por este concepto que "dada la par¡ dad peseta-dólar" se presenta como fácilmente superable. Del resto de ingresos propios destacan los 2.450 millones de pesetas que se calcula obtener por la venta de 3.500.000 entradas, a una media de 700 pesetas.

Los ingresos tradicionales de la JJ. OO., (loterías, emisiones filatélicas, numismáticas) pierden influencia. La candidatura barcelonesa pretende obtener 2. 100 millones de la celebración de tres sorteos de la Lotería Nacional, "en idénticos términos" que los concedidos a los organizadores del Campeonato Mundial de Fútbol de 1982. Los Mundiales son también punto de referencia al solicitar la aplicación de un incremento de 50 céntimos (repartidos entre el comité organizador y el COE) en los boletos de las quinielas desde 1986 a 1992, lo que representaría un ingreso de 8. 100 millones.

Siguiendo la costumbre de las recientes celebraciones olímpicas, Barcelona 92 renuncia a contabilizar los impuestos como recurso específico, limitando las aportaciones del Estado (8.000 millones) a un factor de equilibrio presupuestario debidas a exenciones fiscales y al porcentaje deducible del incremento de capacidad en el gasto nacional que permitirán los Juegos.

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