Juegos de la 23ª Olimpiada de la era moderna

EE UU acusa al KGB de una campana de 'desinformación' contra los Juegos

RAMÓN VILARÓ, ENVIADO ESPECIAL

La competición, aunque no olímpica, entre norteamericanos y soviéticos continúa en torno a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, tras las acusaciones lanzadas por el fiscal general de Estados Unidos, William French Smith, que acusó a la Unión Soviética de haber organizado una campaña de desinformación contra los Juegos Olímpicos.

Bajo la firma y el sello de la organización racista estadounidense Ku Kux Klan -particularmente activa contra la minoría negra, pero también contra organizaciones de izquierda, en particular contra el simbólico partido comunista de EE UU- unos 20 países, la mayoría con importantes minorías étnicas, recibieron tales misivas y cambiaron sus proyectos. Todos asistieron a los Juegos.

Hablando ante el congreso de abogados de Estados Unidos, el pasado lunes, en Chicago, Smith dijo: "Tenemos pruebas de que las cartas han sido elaboradas y enviadas por una organización devota del terror: el KGB".

Las palabras de Smith, confirmadas también por el director del FBI, William Webster, no fueron seguidas de detalles específicos de cómo EE UU obtuvo las pruebas de la intervención del KGB en el presunto plan de guerrilla desinformativa entre las dos grandes superpotencias.

Según los estadounidenses -que viven estos días una oleada de nacionalismo olímpico, provocada por el gran número de medallas por los atletas olímpicos-, los soviéticos tienen el máximo interés en desprestigiar los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.

Moscú decidió no acudir a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, así como la totalidad de países del Este (excepto Rumania), alegando que "no había suficientes garantías para la seguridad de sus atletas". Pero, en realidad, los dirigentes soviéticos devolvieron la pelota del boicoteo a los norteamericanos, que fueron los primeros que lo utilizaron, cuando en 1980 el presidente James Carter decidió la no participación estadounidense en los Juegos Olímpicos dé Moscú como réplica a la invasión soviética de Afganistán.

El nacionalismo

Los Juegos de Los Ángeles, parcialmente amputados en lo deportivo, ante la ausencia de atletas soviéticos y de otros países del Este, contribuyen a resaltar el nacionalismo de los norteamericanos. Proliferan las banderas, los eslóganes de "América, adelante" o las camisetas con inscripciones de "Dejad que los soviéticos comitan entre sí".

Al margen de los Juegos, con ocasión de la intervención de los marines estadounidenses en la isla de Granada, en otoño de 1983, aparecieron camisetas con los rótulos de "Granada,: USA, 1; URSS, O, como clara prueba de que la competición entre Washington y Moscú adquire matices político-deportivos.

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