La industria española pretende incorporar el diseño como elemento básico de sus productos

Se desarrolla en Alicante el Encuentro Internacional de Diseño

La industria española pretende incorporar el diseño como un elemento básico de la calidad de sus productos. Un paso para ello es el Encuentro Internacional de Diseño que desde el pasado lunes se celebra en Alicante, organizado por el Instituto de la Mediana y Pequeña Industria Valenciana (IMPIVA), dependiente del Gobierno autonómico, y que se clausura el viernes. Asisten a este encuentro, dividido en los grandes apartados de diseño industrial y diseño de moda, especialistas de nueve países. El nivel de participación, que ha superado las 500 inscripciones, evidencia el interés por el diseño.

El conseller de Industria, Comercio y Turismo de la Generalitat valenciana, Segundo Bru, puso el acento -durante su intervención, el pasado lunes, en la apertura del encuentro-, en la necesidad de incorporar un diseño de calidad a los productos que nuestro país exporta, especialmente cuando la competencia industrial europea comenzará a ser mayor con el ingreso de España en las Comunidad Económica Europea.Respecto a la industria valenciana, que tiene un alto nivel de exportación, Bru se pronunció por "la puesta al día de las líneas de producción tradicionale?, junto a la "introducción o potenciación de nuevas actividades innovadoras".

Añadió que "hay que buscar países con una renta per cápita elevada, y producir objetos que, sobre un pivote de innovación y precio, puedan tener una adecuada introducción en su mercado. Y para ello es preciso realizar un gran esfuerzo de renovación que pasa necesariamente por el estímulo a la labor de diseño".

Por lo que se refiere al apartado de diseño industrial, las sesiones fueron abiertas por uno de los pioneros de esta actividad en nuestro país, el catalán de origen francés André Ricard. Éste relacionó la funcionalidad del diseño con la calidad de vida, y aseguró que, en relación con los objetos que el hombre utiliza habitualmente, "las soluciones formales más coherentes y correctas son también las más bellas".

Se pronunció en contra de la actual obsesión por motorizar los objetos de uso cotidiano y dijo que a menudo la mejora en calidad de vida va unida a un adecuado diseño de los objetos tecnológicamente simples.

Ricard se mostró escasamente interesado por el diseño de los automóviles particulares, cuya apor tación a la mejora de la calidad de vida de la humanidad puso en duda.

Por su parte, y como contraste, Gregory M. Gresson del Art Center of Design, de Pasadena (EE.UU) puso el énfasis en el diseño de automóviles, en el que esta escuela es uno de los centros mundiales indiscutibles. Si bien Gresson aseguraba que el único diseño bueno es el que se vende bien, Ricard, que cuenta entre sus creacio nes con una vela autoportante, de base ancha para que se mantenga en pie por sí sola, aseguró no estar de acuerdo con esta afirmación.

Moda y cambio social

En el apartado de la moda, las sesiones se iniciaron con una intervención del catedrático de Filosofía y Psicología de la Universidad Complutense de Madrid José Luis Pinillos, quien hizo una amplia reflexión sobre la dimensión social de la moda, que le llevó a un análisis de la sociedad actual a partir de la teoría de la segunda ley del cambio de Turgot; según ésta, cada cambio social va acompañado de un efecto multiplicador que produce otros muchos.Para José Luis Pinillos la moda va unida al marco de modernidad en que vive la sociedad actual y que produce una calidad sofisticada, en función de una tecrioestructura que condiciona la economía y la política.

Parecer, jóvenes

Una consecuencia de esa raíz tecnológica de los fenómenos sociale sería la escala masiva de cualquier hecho que se produce en la socie dad. Ello origina una aceleración de los cambios, provocada por el juvenilismo imperante en la sociedad contemporánea -todo el mundo quiere parecer joven e invierte esfuerzos en ello- y tam bién una diversificación de los objetos, favorecida por las posibili dades tecnológicas a que da lugar la incorporación de elementos nuevos, como los ordenadores, a la producción masiva. Conjugado todo ello con el fenómeno de la posmodernidad que, según Pinillos, "es una reacción romántica frente al industrialismo", conduce a la existencia de una moda cada vez más individualizada. En torno a si hay espontaneidad o dirigismo en la creación de la moda, Pinillos considera que la innovación es un acto individual en si mismo pero que se encuentra sujeto al momento en que se produce. Hay que tener en cuenta, según el filósofo, que la mayor parte de la información que recibimos y a partir de la cual podemos tomar opciones creativas es de tipo subliminal y está profundamente condicionada.

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