Un guardia civil, herido grave en la localidad guipuzcoana de Oñate al ser tiroteado por dos encapuchados

Un guardia civil, Francisco Borjas Reinoso, de 36 años de edad, fue herido de gravedad ayer por la tarde en Oñate (Guipúzcoa) cuando dos encapuchados le dispararon en las inmediaciones de la basílica de Nuestra Señora de Aránzazu. El atentado se efectuó sobre las 18.15, cuando el guardia civil, casado y padre de dos hijos, se disponía a poner en marcha su vehículo, aparcado en la explanada de la basílica.

Dos individuos encapuchados se aproximaron al turismo marca Talbot y dispararon a bocajarro sus armas contra Francisco Borjas, alcanzándole con varios impactos. El guardia civil, quien iba vestido de paisano, acababa de despedirse de uno de sus hijos, Sergio, de once años y alumno de sexto de EGB interno en un colegio que dirigen los franciscanos. El colegio está situado junto a la basílica de Nuestra Señora de Aránzazu.El herido fue trasladado inmediatamente al hospital de Mondragón, donde se le practicaron las primeras curas, y a continuación fue ingresado en el hospital Santiago Apóstol, de Vitoria, donde anoche permanecía en la unidad de cuidados intensivos: Los médicos de este centro señalaron que el guardia civil tiene dos impactos de bala en el tórax, uno en el brazo y una herida superficial en la espalda, y que su estado es grave, aunque, en principio, no se teme por su vida.

El guardia civil no será operado por el momento, ya que sus heridas presentan orificios de entrada y de salida y no tiene proyectiles alojados en el cuerpo, según fuentes del mencionado hospital citadas por la agencia Europa Press. Las mismas fuentes precisaron que esta de cisión dependerá en todo caso de cómo evolucione el paciente

Controles

Francisco Borjas Reinoso es natural de la localidad sevillana de Huevar y está destinado en el cuartel de la Guardia Civil de Oñate, donde presta servicio como conductor. Fuentes de este cuerpo negaron ayer por la tarde las primeras informaciones según las cuales el guardia civil herido había asistido previamente a una misa en la basílica de Aránzazu.Tras el atentado, fuerzas de la Guardia Civil instalaron controles en los alrededores de Oñate y en otros puntos de la comarca tratando de interceptar al comando en su huida.

Algunos testigos afirman que, tras disparar sus armas, los dos encapuchados se alejaron a pie, cruzando la explanada de Aránzazu, y otros aseguran haberles visto poco después introducirse en un coche y huir a toda velocidad.

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La Guardia Civil de Oñate localizó uno de los casquillos de las balas 9 milímetros parabellum marca Geco utilizadas en el atentado, que fue visto por numerosos alumnos del colegio en el que Sergio Borjas, el hijo del guardia civil herido, estudia por primer año. Sergio era visitado todos los domingos por su padre a la misma hora.

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