Semprún modificará el reglamento del Cervantes para retirar al ministro de Cultura del jurado

El titular del ministerio asegura que no fue invitado a estar en Estocolmo con el Nobel Cela

El ministro de Cultura, Jorge Semprún, anunció ayer en París que va a modificar el reglamento del Premio Cervantes, a consecuencia de la polémica desencadenada por su no concesión hasta ahora al Nobel Camilo José Cela. Las modificaciones consistirán en que el ministro de Cultura no formará parte del jurado y en que este órgano podrá proponer a candidatos que no figuren en ninguna lista previa. Asimismo se aumentará la dotación del galardón, fijada ahora en 10 millones de pesetas. El ministro viajó a París para participar en un homenaje a André Malraux. [En la capital francesa se refirió a su ausencia de los actos con los que Cela fue honrado el pasado fin de semana: "No fui invitado; mi ausencia no tiene significación alguna" dijo.]

Jorge Semprún señaló que estas modificaciones en el reglamento del premio Cervantes son, "aparte lo desagradable de algunas cosas dichas", la única consecuencia de esa campaña. [Tras la concesión del Cervantes a Roa Bastos el pasado mes de noviembre, Semprún, aseguro que el jurado lo había concedido se había sentido presionado por los medios que reclamaban una decisión u otra sobre la candidatura de: Cela. Éste respondió al ministro, al que llamó, con palabras de Pasionaria, "cabeza de chorlito". La ausencia posterior de Semprún de los actos de Estocolmo ha avivado la. polémica, que había sido mantenida, entre otros, por el propio Cela, que dijo recientemente que el ministro iba a los conciertos pop pero no a la ceremonia en que un español recibe el Nobel.

La medida de retirar al ministro de Cultura. del jurado del Cervantes persigue alejar cualquier sospecha de politización de las decisiones. "Y si sigue la polémica", afirmó con gran énfasis, "yo me permitiré publicar las actas de los premios Cervantes desde que se han dado" para que se conozcan los votos de los diferentes candidatos. Semprún adelantó que Camilo José Cela obtuvo en el último jurado un solo voto, "por lo que era imposible que fuera Cervantes", y que en las dos ediciones anteriores ni siquiera fue finalista. "Enonces, por favor", dijo, "no es culpa de los ministros, es culpa de los jurados, y eso quedará más claro si el ministro está fuera del jurado".

El aumento en la dotación lo justificó en el hecho de que hace muchos años que ni se modifica y, en cuanto a la ampliación de las posibilidades de selección, afirmó: "A lo mejor, el Cervantes se puede dar no sólo a una obra, sino a un libro que despunte como la promesa del idioma, de la literatura, de la narrativa o de la poesía, en España o en América". En este sentido, elogió la decisión de su antecesor, Javier Solana, de permitir que las propuestas, aparte de las academias de la lengua, pudieran hacerlas antiguos galardonados, lo que permitió otorgar el premio a María Zambrano a través de una proposición de Carlos Fuentes.

Ausencia de Estocolmo

El ministro de Cultura salió al paso también de las interpretaciones sobre su ausencia, el domingo, en la ceremonia de entrega a Cela del Premio Nobel. "Lo de no estar en Estocolmo", dijo, "no tiene ninguna significación", tras recordar que los ministros de Cultura sólo pueden ser invitados al acto por los galardonados. Aclaró que la presencia del titular de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez, respondía a una invitación de su colega sueco hecha hace seis meses, cuando se desconocia quién recibiría el Nobel. "O sea", señaló, "que tampoco se puede decir: está el ministro de Exteriores y no está el de Cultura".Semprún reiteró que había sido la segunda persona en felicítar a Cela nada más anunciarse la concesión del Nobel [el Nobel dijo que había sido la tercera], "y luego", agregó, "se ha desarrollado una campaña de la cual yo estoy al margen por completo". El ministro no sólo quitó hierro a su ausencia en Estocolmo, sino que aprovechó la polémica para pronunciarse en contra de la costumbre de dar una especie de importancia a la presencia burocrático-inicial en las cosas". "Creo", dijo, "que los actos de cultura pueden producirse sin que estén los ministros", idea que se refleja en su decisión -la primera que tomó al llegar al ministerio- de no escribir prólogos para los catálogos de todos los actos que se organizan. "Yo soy escritor y sólo firmo lo que he escrito", sentenció, aunque disculpó comportamientos anteriores porque un ministro no tiene tiempo para escribir personalmente todo lo que firma. "No creo que sea un desdén ni un menosprecio para nadie. Es un estilo diferente", explicó.

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Semprún hizo estas declaraciones después de la presentación de los actos que ha organizado la Casa de España de París sobre la relación entre Malraux y España. Semprún intervino ayer en un debate titulado La escuadrilla 'España', en el que habló sobre "la relación conflictiva y compleja" del escritor francés con el comunismo.

Al mismo tiempo que mencionaba las censuras y los hechos ocultados en la novela L`espoir, a causa de la intención de Malraux de no dañar el comunismo de los años treinta, del que era un compañero de viaje, Semprún destacó la paradoja de que la novela es "el alegato más fuerte que se ha hecho en la literatura contra el comunismo estaliniano". Entre esos olvidos, Semprún recordó que el libro, que termina antes de la represión de mayo de 1937 contra el POUM (partido de inspíracíón trotskista), no Íncluye ningún personaje de esta ideología, pese a ser una narración coral sobre la España de la época.

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