Luis Eduardo Aute, en busca de la austeridad

El cantante presenta su último disco, 'Segundos fuera', en Madrid y Barcelona

Luis Eduardo Aute se ha decidido a presentar sus últimas canciones en Madrid y en Barcelona cuando han transcurrido siete meses desde la publicación de su último disco, Segundos fuera. "Es una responsabilidad porque te miran con lupa", afirma el cantante. Después de la experiencia de Templo, que Aute califica como disco-isla, en estos recitales quiere recuperar la ilusión con un espectáculo basado en la austeridad y la sencillez.

El próximo día 14 en el Pabellón de Deportes del Real Madrid y los días 28, 29 y 30 en el Palau de la Música de Barcelona, Luis Eduardo Aute presentará las canciones de su último trabajo, Segundosfuera. Este disco hace el número 15 de una carrera que comenzó en 1966 y se transformó en un fenómeno de carácter popular en 1977, cuando el cantante se decidió a iniciar recitales en directo. "Tocar en Madrid y en Barcelona es cada vez más importante porque hay puntos de referencia muy fuertes" afirma Luis Eduardo Aute, "por estas ciudades han pasado artistas reconocidos, y la gente sabe más. Te van a mirar con lupa, y aumenta la responsabilidad".Desde 1985, Aute no se presenta solo en Madrid. De su concierto junto a Leonard Cohen en 1988 no guarda muy buen recuerdo porque "algunos problemas de sonido deslucieron la presentación de Templo, un disco-isla de difícil presentación por la propia biología del trabajo. Era un disco de poemas". Quizá por esto sus próximas actuaciones en Madrid y en Barcelona tienen la importancia del reto que significa intentar sacarse la espina de la desilusión. "Estos. recitales, prefiero esta palabra a conciertos, me los planteo muy austeros. Las canciones serán las verdaderas protagonistas, y no habrá apenas espectáculo. Al contrario que en Templo, el disco Segundos fuera no tiene pretensiones de ruptura estética. Por eso la comunicación con el público es más directa".

A largo plazo

Aute se muestra satisfecho de los resultados de Segundos fuera -"muchos han dicho que es mi mejor disco"-, y parece no importarle su popularidad momentánea. "Mis canciones nunca han sido éxitos instantáneos. Se han ido haciendo con el tiempo. Los resultados de mi trabajo se ven a largo plazo".

"Cara a estos recitales", continúa el cantante, "tengo los nervios de mi primera actuación en público. Sólo quiero tocar para nosotros, como ocurría hace 10 años. Necesito recuperar esa intimidad, ese espíritu. Quiero ser, lo más posible, fiel a mí mismo". Este alejamiento de los superespectáculos coincide con la postura radical que muestran los textos de su disco Segundos fuera, que "no pretenden ir contracorriente. Quiero hacer lo que me apetece. Salir y tocar las canciones como si estuviera en casa. Va a ser el antiespectáculo".

En sus conciertos, Luis Eduardo Aute estará acompañado por su grupo habitual, formado por Luis Mendo, Bernardo Fuster, Álvaro Cárdenas, Herman Vilella, Ritchie Rauet y Susana Martins. "Estoy encantado con ellos", asegura, "porque tocamos disfrutando, y lo paso bien". En sus recitales de Madrid y de Barcelona, Aute ofrecerá, además de las canciones de su último trabajo, temas conocidos, con arreglos que "aunque no son radicalmente distintos, presentan variaciones evidentes. Actualmente estoy poroso a todo tipo de influencias. Odio las etiquetas y no quiero pertenecer a ninguna. La música popular tiende a un mestizaje claro y tiene que buscar distintos tipos de inspiración porque no hay ninguna tendencia que me sea ajeria".

Toda la cultura que va contigo te espera aquí.
Suscríbete

'Un tipo determinado de canción, como la que yo hago, nunca puede ser millonaria en ventas", termina Luis Eduardo Aute. "Ya hay artistas que cubren ese espacio. Mi música es minoritaria, y no puedo perder la medida de las cosas. Siempre me ha resultado dificil comprender que mis canciones fuesen conocidas, aunque a veces puede ocurrir con alguna composición. Me gustan las minorías mayoritarias".

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS