PREVISIONES ECONÓMICAS AL CIERRE DEL EJERCICIO

Un enfriamiento pasajero

El informe del Banco de España señala en reiteradas ocasiones que "se ha empezado a desalentar el ritmo de expansión de la demanda interior y que en los meses de verano se ha detectado una clara desaceleración del consumo privado y, de la inversión en bienes de equipo".

Al tiempo, se dice, ha tenido lugar un empeoramiento de las exportaciones de bienes y servicios que ha contribuido a reducir el ritmo de crecimiento de la demanda final" y que la menor expansión "ha ayudado a aminorar el crecimiento de las importaciones y la presión sobre la capacidad productiva instalada". El cuadro parece bueno en primera instancia.

Pero junto a ello se señalan "las numerosas incertidumbres sobre si el comportamiento más moderado de la demanda se prolongará durante el cuarto trimestre del año". El banco considera que "existen algunas informaciones fragmentarias que apuntan a una cierta recuperación del gasto en la última parte del año", lo que podría reducir el alcance de la inflexión de la demanda que permitían inducir los datos del verano. El primer problema que se señala son las cifras de empleo del tercer trimestre, "superiores a las previstas y que confirman que la desaceleración de la demanda no se ha transmitido con igual intensidad a la producc.i5n y el empleo, lo cual tiende a sostener el potencial de consumo".

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El informe señala que, cualquiera "que sea el perfil definitivo de la demanda nacional, los síntomas positivos no pueden considerarse como reflejo de una convergencia suficiente de la economía española hacia una senda sostenida de crecimiento más moderado y más estable". Para el Banco de España, "la desaceleración de la demanda coexiste con una tendencia alcásta de costes y precios y está acompañada por un mal comportamiento exportador". Pero el problema reside sobre todo en que "la inflexión del gasto se ha conseguido en parte a través de restricciones cuantitativas a la concesión de créditos, y este tipo de medidas tienen gran impacto, pero su eficacia es transitoria".

En esta situación, el informe señala que el "enfriamiento en la propensión al gasto podría tener un comportamiento pasajero importante". Si la, desaceleración no se consolida, "el tránsito de 1989 a 1990 se presenta como una coyuntura especialmente delicada" y podría producirse una tendencia a "elevar la tasa de inflación para 1990 y a aumentar el deficit por cuenta corriente.

La receta ofrecida por el Banco de España es conocida. "La mejora de la eficacia de las políticas de regulación de la demanda requiere una mayor complementariedad entre los instrumentos monetarios y presupuestarios, aumentando el mayor protagonismo clu le la política de ingresos y gastos públicos ha empezado a desempeñar para asegurar la estabilidad interna".

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