Comenzar de nuevo en Brasil

A la vez que los electores brasileños llegan al final de las elecciones presidenciales, su Gobierno ha estado paralizado durante dos largos años. (...) Brasil emergió de dos décadas de Gobierno militar en 1985, y desde entonces muchos de sus esfuerzos se han dirigido a desarrollar sus nuevas instituciones representativas. Hasta finales del pasado año, el Gobierno estuvo marcado por las disputas sobre el diseño de una nueva Constitución. Desde entonces, la elección presidencial en sí misma ha preocupado a cada uno de los líderes, dejando a un lado urgentes decisiones políticas, sobre todo en materia de opciones económicas.El resultado del domingo será una elección polarizada. Un candidato, Fernando Collor de Mello, representa a los empresarios y a la clase media. El otro, Luis Inacio da Silva, conocido como Lula, es un socialista que habla a los trabajadores y a las clases bajas. Para gobernar, el vencedor tendrá que intentar superar el abismo existente entre ambos. Esto no será fácil.

(...) El primer presidente, elegido indirectamente, murió pocos meses más tarde, y el vicepresidente, Sarney, fue impulsado a una presidencia que ni él ni el país habían esperado. Su sucesor, Collor o Da Silva, tendrá la enorme ventaja de la legitimidad conferida por la elección directa. Hay una desesperada necesidad de un liderazgo más sólido. La supervivencia de la democracia brasileña depende de ello.

11 de diciembre

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