MÚSICA CLÁSICA

Chopin, por Weissenberg

El regreso a Madrid de Alexis Weissenberg, un pianista que nuestro público considera como algo suyo convocó gran cantidad de público en la sala grande del Auditorio Nacional.Chopin, el fabuloso inventor instrumental, armónico y melódico, nos reserva siempre sorpresas sin límite. Estos autores de larga e intensa perdurabilidad permiten a cada generación, incluso a cada intérprete, el desarrollo de puntos de vista que, con frecuencia, resultan enormemente diversos entre sí. El de Weissenberg se aleja de toda tentación sensual para sumergirse en la más rigurosa emoción estética que emana de las propuestas chopinianas. Recordar ahora su última mazurca del viernes, su largo de la sonata, no es sino proporcionar referencias a la memoria. El gran pianista búlgaro-francés estaba incómodo -por el exceso de calor, según declaró al público-, acusaba una falta de sosiego que perturbó en parte la belleza y perfección que acreditan su personalidad. No todos los días se toca igual, ni siquiera se escucha del mismo modo. Lo contrario, más que raro, resultaría inhumano.

Ciclo Piano 2000

Alexis Weissenberg, piano. Obras de F. Chopin. Auditorio Nacional, Madrid, 16 de febrero.

Con todo, allí estaba Weissenberg para asombrarnos a cada paso con la simultaneidad y variedad de sus ataques, la calibrada continuidad de su canto, el fulgor y la fortaleza constructiva de sus formas y, en un día adverso, la admirable lucha para sobreponerse y transmitirnos muchas cosas válidas e importantes. El público rodeó al artista de constantes muestras de entusiasmo y afecto; vivió, paso a paso, el combate de Alcides contra un Gerión no de tres, sino de muchas más cabezas, ocultas unas y evidentes otras. Todos esperamos la próxima cita con nuestro Alexis Weissenberg. Ojalá no se demore.

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