Yákovlev: "El Ejército no actúa contra la 'perestroika"

El miembro del Politburó y del Consejo Presidencial Alexandr Yákovlev negó ayer, en conferencia de prensa, que a finales de febrero un sector de las Fuerzas Armadas hubiera elevado un ultimátum al jefe del Estado soviético, Mijaíl Gorbachov, para que cambiara su política reformista. Según el dirigente, mano derecha de Gorbachov, "no hubo movimientos de tropas ni se presentaron demandas a Gorbachov o al Gobierno". "Nada indica que las Fuerzas Armadas estén actuando en forma alguna contra la perestroika o contra los procesos que está viviendo nuestra sociedad" afirmó Yákovlev.

En algunas capitales europeas se rumoreó la víspera que el pasado 25 de febrero había habido un movimiento inusual de tropas en Moscú y que el Ejército había presionado a Gorbachov. Analistas en la capital soviética estiman que esas especulaciones se debieron al gran despliegue de efectivos militares que ese día se dejó ver en Moscú con motivo de una manifestación preelectoral convocada por los opositores.Durante las jornadas anteriores, las autoridades orquestaron una campaña de intimidación pidiendo a la gente que se quedara en sus casas "por motivos de seguridad". Sin embargo, alrededor de 300.000 moscovitas no se dejaron influir por la propaganda oficial y salieron en masa a apoyar a los candidatos progresistas "La decisión de acelerar el paso a la economía de mercado demuestra que Gorbachov, lejos de cambiar su política, sigue profundizándola", recalcó YákovIev.

Asimismo señaló que las protestas contra Gorbachov en la concentración del pasado Primero de Mayo celebrada en la plaz Roja de Moscú fueron organiza das por fuerzas ultraconservadoras. YákovIev afirmó que ese día Gorbachov se había retirado de la plaza Roja "por razones políticas, profundamente en desacuerdo con las posiciones ultraderechistas expresadas por la gente que había ocupado la plaza".

Supuesto malestar

Un experto en ternas soviéticos de la OTAN, Cristopher Donelly, había afirmado el jueves en Bruselas que existía malestar en el Ejército soviético contra Mijail Gorbachov. Las cadenas de televisión británicas BBC e ITV llegaron a hablar en sus informativos del jueves al mediodía de que el pasado 25 de febrero la URSS estuvo al borde de la guerra civil, después de la movilización de la división Tamaneri la afueras de Moscú, mientras en el centro de la capital se celebraba una manifestación de apoyo a los candidatos reformistas a las elecciones del 4 de marzo, informa desde Londres Ricardo M. de Rituerto. Las informaciones matutinas se transfomaron en más cautas; por la noche, aunque se insistía en el gesto militar de protesta contra el presidente soviético, al cual, según las fuentes de la OTAN informantes, las Fuerzas Armadas acusan de blandura en el tratamiento de las tensiones centrífugas que afectan a la URSS, de falta de firmeza en la cuestión alemana y de excesiva propensión a reducir tropas en Europa.Unos 6.000 soldados, entre tropas regulares y cadetes, se desplegaron en el extrarradio de la capital soviética, "no para mostrar quién manda, sino para recordar a Gorbachov que no puede hacer nada sin el apoyo de los militares", de acuerdo con las mismas fuentes. Como resultado de aquella intentona, según el informante, Gorbachov selló un pacto con la cúpula militar orientado a poner coto a la desmoralización de las tropas y a mostrar mayor dureza ante las amenazas de desintegración del país suscitadas por la perestroika. La presencia militar en las ciudades lituanas sería un ejemplo de ese forzado acuerdo entre el Kremlin y el Ejército.

Douglas Hurd, el ministro británico de Asuntos Exteriores, presente en Bruselas cuando trascendió la noticia, no quiso comentarla, pero señaló que ya hace tres meses, durante una visita a Washington, tuvo "la impresión de que la desintegración del sistema vigente en Moscú va muy deprísa. A Gorbachov se le están amontonando los problemas internos, pero creo que se trata de un hombre que goza de su facultad para resolverlos".

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Esa misma noche, Bush comentó en una conferencia de prensa que podría darse el caso de que Gorbachov acabara siendo desplazado del poder y se paralizara todo el proceso de distensión y apertura.

Borís Yeltsin, el líder de la oposición radical soviética y diputado por la República Rusa admitió ayer en Barcelona que sectores militares, y concreta mente del KGB, ejercían presio nes en contra de la perestroika, informa Francesc Relea. "El Ejército y el KGB son los sectores más conservadores porque en los cinco años de perestroika no han sufrido ninguna transformación. Sucesos como los de Tbilisi, Nagorno-Karabaj y Uzbekistán corroboran la tesis de una presión militar contra las reformas democráticas", dijo Yeltsin. Y reiteró, al igual que hizo anteriormente en declaraciones a EL PAÍS, que "la presencia e influencia del KGB se debe reducir".

Aunque no quiso pronunciarse abiertamente sobre un supuesto peligro de golpe de Estado en la URSS, Yeltsin -el cual fue sometido esta semana a una operación en Barcelona- instó al presidente Gorbachov a encarar la reforma del Ejército y destacó el avance que está experimentando un sector democrático formado por jóvenes oficiales de nivel medio agrupados en el movimiento Escudo. "Cuando se produzca una reducción de los generales y mariscales, cuya cifra actual es muy superior a la de Estados Unidos, el peligro de una intervención militar se reducirá mucho". Yeltsin anunció que en el caso de que resultase elegido presidente de la República Federativa Rusa firmaría acuerdos de índole cultural, económico, político y nacional con todas las repúblicas de la unión, "el primero de los cuales sería necesariamente con Lituania".

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