Cada puesto de trabajo en la siderurgia genera cuatro empleos

El impacto de cualquier intervención en Altos Hornos de Vizcaya trasciende ampliamente el ámbito de esa empresa de 6.500 trabajadores, casi la mitad de los que tuvo en décadas más florecientes. De AHV, el mascarón de proa de la siderurgia durante décadas, símbolo a lo largo de este siglo del empuje industrial vasco, dependen muchos miles de salarios más, así la vida económica de poblaciones como Baracaldo y Sestao. Por no hablar del impacto psicológico que un hipotético cierre de la cabecera de Sestao -el conjunto de los 3 hornos, las baterías de cok, la acería y la colada continua- puede suponer en una economía, basada en el monocultivo del hierro, que el pasado semestre sólo captó el 1, 1 % de la inversión extranjera en España.

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En general, los técnicos admiten que un puesto de trabajo en la siderurgia integral supone otros cuatro puestos de trabajo inducidos. A la vista de la situación, los sindicatos de la empresa, que ha tenido un índice de conflictividad prácticamente nulo en el pasado año, parecen dispuestos a asumir cierta intervención pero no el desmantelamiento de la cabecera, la presencia del horno alto que garantiza la existencia de la cadena.

Pérdidas importantes

Mauro Lozano, secretario general del holding, sostiene que la reducción de costos, localizados en un 60% en las cabeceras, es la única alternativa posible si la siderurgia española quiere reducir su diferencial respecto a la competencia europea y evitar que éste vaya incrementándose. "Tenemos la seguridad", indica, "de que AHV es por sí misma difícilmente rentable".Las pérdidas registradas este año -7.933 millones en el primer semestre con una estimación de unos 15.000 o 16.000 al término del añoacentúan el balance negativo del ejercio anterior pero no han dejado de causar sopresa, toda vez que las ventas en toneladas se han incrementado en un 8,5%. La recesión de la demanda ha provocado que la facturación en esos primeros seis meses haya descendido a 41.733 millones de pesetas, un 12% menos que en el período anterior. La segunda siderurgia integral española, el corazón de la vida económica de Euskadi durante décadas, obtuvo, sin embargo, beneficios en los años 88 y 89, después de un duro plan de reconversión y de importantes y costosas mejoras tecnológicas. Desde el año 84 y por todos los conceptos: inversiones materiales, adquisición de obligaciones convertibles y ayudas laborales, la Administración ha invertido en AHV más de 250.000 millones.

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