GENTE

Tony Curtis dejó la cocaína para no morir siendo feo

Tony Curtis, el conocido actor norteamericano, que está rodando actualmente una película en Israel, confesó que recurrió a la cocaína para olvidar sus muchas penas, pero dejó la droga "porque, realmente, no quería morirme feo". "Uno de los mayores goces de mi vida fue siempre mi apariencia externa", dijo el actor, uno de los guapos de la década de los sesenta, que hoy tiene 67 años, con el cabello totalmente blanco, al vespertino Yediot Ajronot, de Tel Aviv. Curtis contó que su madre le "propinaba unos golpes asesinos, pero nunca en la cara, porque yo, consciente de que era guapo, me la tapaba", al recordar que tuvo una niñez muy activa, pero que fue "mal alumno y que sólo de tanto en tanto iba a la escuela".Hijo de inmigrantes judíos, Bernard Schwartz de nombre, Curtis dijo que fue a la sinagoga hasta los 13 años, y se cambió el nombre "instintivamente, porque no quería ser judío, ni ninguna otra cosa, sino yo mismo, salir al mundo y ser el hombre que yo deseaba". En vez de ir a clase, señaló, escondía los libros y el abrigo debajo de la escalera de casa, "y me echaba a correr con un frío de perros por Nueva York, como un aventurero". "Yo soy actor, pintor, escribí dos o tres libros y ahora hago collages ", dijo para explicar la energía creadora que conserva de su infancia, no mucho más feliz que su periodo adulto. "Tuve una época en que recurrí a infinidad de pretextos para explicar mi infelicidad: tomaba mucha cocaína, bebía whisky, ingería muchas píldoras, y todo esto casi me mató".

Comenzó con la cocaína buscando "solución a mi infelicidad y a la frustración de estar casado con una mujer que no quería", dijo Curtis, que se casó en tres ocasiones, y ya "no reincidirá". Pero también lo llevó a la droga y la bebida el que sus hijos se apartaran de él, "porque lo único que les interesaba era su vida", así como el no poder participar en los filmes en los que deseaba actuar, y tener todo tipo de problemas económicos. "De día tomaba parte en el rodaje de películas, y por la noche asistía a recepciones relacionadas con otras películas, y así mi vida profesional y mi vida privada se confundían de tal modo que me quedé sin espacio para mí mismo", dijo Curtis. Entonces se dijo que "un poco de whisky me ayudará a pasar la noche", y luego se dio a la cocaína para pasar el tiempo, y a las píldoras energéticas durante el día, y a somníferos para dormir, "y de esta forma, claro, no tenía que enfrentarme con nada".

Además había gente "que no me trataba bien, pero jamás me rebelé, era totalmente incapaz de reaccionar", añadió.

Ahora "me curé y cambié", agregó, "y en un mundo en el que la gente, como a lo largo de toda la historia, se divide entre los que dominan a otros y los que se dejan dominar, yo procuro mantenerme en el justo medio, sin ser el esclavo ni el señor de nadie". "Yo quería amor, sexo, diversión, y lo con seguí con la cocaína, que me hizo sentir libre y feliz hasta que advertí la fatiga y la destrucción de mi cuerpo", recordó el actor, que superó su adicción a la droga sólo cuando cumplió 55 años. "Cuando ad vertí que me afeaba por el con sumo de la droga me dije que tenía que hacer algo para re mediarlo. Es que, realmente, no, quería morirme feo", concluyó el actor, que se halla en en Israel para rodar un filme de terror titulado La momia .-

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS