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Caso olvidado

La escalera del Ayuntamiento de Alcàsser se parte en dos ante una imagen del Sagrado Corazón, colocada en el rellano, de tal forma que los seis ediles del PSOE pueden subir por la izquierda, mientras que los otros seis de Unión Valenciana lo hacen por la derecha. El único concejal que tiene Izquierda Unida trepa por donde puede.José Escorihuela, de 67 años, conductor de autobuses ya jubilado, es. ahora responsable de servicios sociales del municipio donde fueron vio ladas y asesinadas las niñas Miriam, Desirée y Toñi, cuyos cadáveres fueron hallados hace cuatro meses. Escorihuela dice: "No entiendo cómo los candidatos no hablan más de la violencia. El que se ocupe de este problema ganará muchos votos".

El pueblo de Alcàsser, añade el concejal, empieza a recuperarse. Pero no olvida la tragedia: "Todos queremos que pillen a Antonio Anglés. Unos creen que no lo cogen porque no quieren. Otros que porque no pueden. La mayoría creemos que sigue (,-ñ esta zona que él conoce muy bien. Ha demostrado que sabe camuflarse".

Carme Miquel, de 44 años, es maestra. Fue tutora de Miriam durante seis años, y de Desirée durante cuatro. Las conocía bien. "Estos últimos meses han sido muy traumáticos para los condiscípulos de las niñas. Ya lo están superando. Les hemos ayudado sacándolos de la escuela y yendo a campamentos para que perdieran el miedo. También ha sido posible reflexionar sobre las causas de la violencia". Los adolescentes han ido al fondo de la cuestión. Han sido muy críticos con el tratamiento dado por las televisiones. Han escrito sus impresiones, y la maestra las remitirá a la prensa. "Era indignante que las cámaras de televisión entraran al asalto en las aulas y enfocaran a las niñas que lloraban más y a las que gritaban más. Fue un escándalo de sensacionalismo que a todos los profesores nos indignó". Los alumnos han escrito esto: "Estamos hartos de la violencia. Sabemos que las principales causas están en la sociedad. Los hijos de delincuentes o de drogadictos que han sido maltratados, serán más fácilmente delincuentes. La droga conduce al crimen. Las necesidades de dinero,Ias malas amistades, la falta de educación y de trabajo pueden llevar a la violencia".

Matilde Iborra, de 40 años, madre de Miriam, tiene cubierta de cartas la mesa del comedor de su casa. Hay fotos de Miriam por todas partes. "Los padres de las niñas hemos recogido ya más de 800.000 firmas que apoyan una ley que impide la reducción de penas a los violadores. Voté por la democracia el mismo año que nació Miriam. Esto es lo que me ha traído. Ahora dudo qué hacer. ¿Votaré en blanco? ¿Por qué esos que están en la cárcel tienen que gozar de privilegios? Creo que Anglés está cerca. Alguien lo tiene muy bien protegido. Pero este tema nadie va a sacarlo en la campaña. ¿Es que no le interesa a ningún político?".

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