Tony Curtis,

el actor americano, y una galería de arte han llegado a un acuerdo extrajudicial con una estudiante de la Universidad de Hawai, Nalani Markell, de 29 años, que acusó al actor de tocamientos diversos y de acoso sexual repetido desde marzo de 1987 hasta marzo de 1988. Durante ese tiempo, la estudiante trabajó como ayudante del actor en una vivienda facilitada por la galería Waikiki para que éste pintara unos cuadros que serían vendidos por aquélla. La estudiante denunció a ambos. Su padre, y portavoz en el caso, anunció que el acuerdo concedía a su hija, la cual "estaba encantada", una cantidad sustancial, que no iba a revelar. Los abogados del actor han declarado que éste jamás admitió las acusaciones.

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