Adiós a Rijkaard y Goethals

"La emoción es inmensa", sentenció Bernard Tapie, presidente del Marsella, mientras anunciaba su intención de continuar al frente del club y, al mismo tiempo, de convencer a Raymond Goethals para que se retractara de su despedida como técnico. "Ha sido una final intensa, dura, un duelo de hombres", sentenció. "Nunca tuvimos miedo de decepcionar y cada vez nos sentíamos más favoritos". Goethals, mientras, fue taxativo: "Pese a que una victoria como ésta invita a continuar, me retiro. Ha sido el éxito más bonito de mis 72 años. Hemos sufrido, pero ganamos merecidamente". En el bando italiano se intentaba controlar la decepción. Silvio Berlusconi, el presidente del Milan, opinó: "No estamos habituados a perder una final, pero hemos realizado una buena liguilla y hemos conseguido el récord de 10 victorias. Ahora debemos ganar la Liga italiana". Fabio Capello, el entrenador, argumentó: "No supimos concretar las ocasiones de la primera parte y por eso perdimos". La decepción italiana ya había comenzado antes de la final, cuando Frank Rijkaard anunció que la próxima temporada no continuará en el Milan al no tener asegurado un puesto de titular.

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