El presidente azerbaiyano califica de "golpe de Estado" su destitución por el Parlamento

Abulfaz Elchibéi, que fue despojado en la noche del jueves de sus principales poderes presidenciales, calificó ayer la decisión del Parlamento de "golpe de Estado" y anunció desde Kilaki, su aldea natal, donde se halla refugiado, que luchará hasta el final. Elchibéi considera que su caída obedece a una conspiración urdida desde Moscú. Según él, la operación se inicia con la sublevación del coronel Surat Hüseynov y concluye con la elección de Heyedar Alíyev como presidente del Parlamento y la posterior votación del legislativo.

Mientras que el presidente nominal rechaza el recorte de sus poderes, el verdadero hombre fuerte de Azerbaiyán, el ex jefe comunista de la república en la época de Leonid Bréznev, Heydar Alíyev, ha empezado a mover sus peones con celeridad. Alíyev, a quien el Parlamento traspasó todos los poderes ejecutivos de Elchibéi, se reunió ayer por separado con los embajadores de Alemania, Irán, Turquía y China. A todos les hizo saber que considera legal y constitucional" la decisión del Parlamento.La situación en Azerbaiyán "es muy difícil" dijo el nuevo hombre fuerte. El ex jefe comunista aseguró que la guerra civil sólo se ha podido evitar gracias a los esfuerzos del Gobierno y acusé a Elchibéi de haber agravado la crisis con su huida de Bakú en la noche del 17 al 18 de junio.

Los dirigentes azerbaiyanos trataron ayer de calmar a los potenciales inversores extranjeros. Vaha Guluzadse, consejero de Estado de Política Exterior, afirmó que Azerbaiyán cumplirá sus compromisos y que los contratos con las empresas petroleras Amoco y British Petroleum se firmarán en los próximos días. Sin embargo, pese a estas tranquilizadoras declaraciones, la situación en Bakú es tensa.

La primera tarea de Alíyev será ahora la de formar un nuevo Gobierno, ya que varios miembros del anterior Gabinete -empezando por el propio primer ministro-, nombrado por Elchibéi, han presentado su renuncia. Fuentes no oficiales afirmaron ayer que emisarios de Alíyev estaban negociando con los rebeldes la posibilidad de que Hüseynov sea nombrado ministro de Defensa. El propio Hüseynov no ha reaccionado todavía oficialmente al ascenso de Alíyev.

Queda por ver, sin embargo, la reacción del Frente Popular de Azerbaiyán, que llevó al poder a Elchibéi. Este partido llamó ayer a una manifestación por la tarde en la capital, pero sólo se juntaron unas decenas de personas, que fueron dispersadas por los disparos al aire de un grupo de militares. La capacidad de movilización de este partido ha sido muy reducida desde el inicio de la crisis. La desmoralización cunde entre sus filas.

Las calles de Bakú se encontraban anoche vacías. Las entradas a la ciudad estaban controladas conjuntamente por las fuerzas gubernamentales y las tropas rebeldes, con la ayuda de vehículos blindados. Hombres del coronel rebelde se encontraban en el mismo centro de Bakú. Esta corresponsal hablé con dos de ellos en el piso 15 del hotel Azerbaiyán. Iban vestidos con traje de camuflaje y uno, que dijo llamarse Shamil, aseguró llevar una semana viviendo allí. El otro, un comandante de la contrainteligencia, se negó a hacer declaraciones. Shamil manifestó que Hüseynov era un hombre que piensa en todos los azerbaiyanos mientras que Elchibéi "sólo pensaban en enriquecerse él mismo y a sus parientes".

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Sobre la firma

Pilar Bonet

Es periodista y analista. Durante 34 años fue corresponsal de EL PAÍS en la URSS, Rusia y espacio postsoviético.

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