Los ministros se volcarán en el Parlamento para explicar un plan de acción a dos años

El Gobierno volcará su iniciativa en el Parlamento, donde, presentará un plan de actuaciones para dos años. Así lo hizo constar el secretario general de las Relaciones con las Cortes, Enrique Guerrero, que anunció que ayer fueron presentadas en el Registro de las Cortes las peticiones de comparecencia de todos los miembros del Ejecutivo. Guerrero expresó el interés del Gobierno porque estas comparecencias se celebren este mismo mes.

El Gobierno cumple así uno de los compromisos anunciados por González el 2 de septiembre. La iniciativa se encuadra en la ofensiva del Gobierno para acercar su programa a la sociedad y comprometerse con prioridades claras y una línea de actuación global, según dijo ayer Enrique Guerrero.Las prioridades son, según González: el restablecimiento de la unidad en la lucha antiterrorista, el acuerdo presupuestario, la renovación de las vacantes institucionales, el restablecimiento del diálogo con los sindicatos y la aclaración del diseño del Estado de las autonomías tras el debate de finales de septiembre en el Senado.

El Gobierno pretende que las comparecencias de los 17 miembros del Gabinete en las comisiones parlamentarias no coincidan con las de presentación de los presupuestos por departamentos. "Las iniciativas de los ministerios responden a planes políticos a medio plazo, que en ocasiones no tienen reflejo presupuestario inmediato, mientras que el debate de presupuestos se refiere sólo a planes para el año próximo", señaló Guerrero. La fecha de las comparecencias de los ministros las decidirán las comisiones, y el Ejecutivo pretende que sean este mes.

Con el establecimiento de un plan para dos años, esto es, hasta después de la presidencia española en Europa, que será en el segundo semestre de 1995, el Gobierno trata de romper el mensaje de, un "breve mandato", una idea que ha cundido tras el varapalo al PSOE en los comicios de junio. En la primavera de 1996 se celebrarán previsiblemente las elecciones catalanas.

Las relaciones entre, el Gobierno y el PP no parecen mejorar. El PP seguirá su estrategia de acoso al considerar que es correcta y rentable electoralmente, aunque esporádicamente acuerde con el Gobierno cuestiones institucionales y ofrezca "pactos" que, por su propio enunciado, sabe de antemano que obtendrán una respuesta negativa.

También ha quedado en un mero enunciado la declaración de González sobre la, "utilidad" de mantener conversaciones, con José María Aznar. "No hay fecha prevista todavía", declaró ayer el secretario general del Portavoz del Gobierno, Miguel Gil.

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Tras afirmar que una conversación con Aznar era "oportuna y necesaria", este portavoz gubernamental desgranaba reproches a los populares para tratar de demostrar la dificultad de mínimo entendimiento. Hay enojo en el Gobierno por lo que considera una oferta "contradictoria": la formulada por Aznar para pactar los presupuestos que previsiblemente serán aprobados en el Consejo de Ministro del 23 de septiembre. El Gobierno entendió que Aznar daba oportunidad al Ejecutivo de desprenderse de CiU, colocándose populares en situación de pactar las cuentas del próximo año.

La semana pasada, el Gobierno interpretó que el PP no se ofrecía "gratis", sino que el diálogo tendría que empezar por la aceptación de un paquete mínimo peticiones del partido de Aznar. "El PP critica al Gobierno porque asegura qué CiU ha impuesto condiciones y ahora son ellos los que las ponen", aseguró ayer un alto dirigente socialista poco antes de que el ministro de Economía Pedro Solbes, se reuniera con ejecutiva del PSOE para explicar la marcha del proyecto de presupuestos.

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