Hacia la beatificación de Arrupe

La Compañía de Jesús no puede promover la beatificación de Pedro Arrupe, el carismático vasco que precedió inmediatamente al actual Prepósito, Hans-Peter Kolvenbach, ya que la decisión de iniciar ese proceso correspondería a la diócesis de Roma, donde Arrupe vivió sus últimos años.Sin embargo, sí puede hacer algo porque se manifieste la devoción popular que debería impulsar la citada iniciativa de la diócesis romana: llevar la memoria de Arrupe a un lugar de culto. Y ese algo se hará.

Kolvenbach informó ayer de que, probablemente dentro de pocas semanas, los restos de su predecesor serán trasladados desde el cementerio romano donde yacen hasta la Chiesa del Gesú, uno de los dos grandes templos que los jesuitas tienen en Roma, y precisamente el que conserva las reliquias de San Francisco Javier y San Ignacio de Loyola.

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En esa misma Iglesia el actual Prepósito celebró anoche la misa de clausura de la 34 Congregación General, que ha reunido durante tres meses a 223 delegados en representación de los 23.000 miembros de la compañía."La congregación nos llama a un cambio de mentalidad, a una mayor transparencia de nuestra misión", dijo en su homilía Hans-Peter Kolvenbach.

Previamente, el actual Prepósito había pedido "más vigor y más rigor" para unos tiempos en que "la calidad del servicio apostólico" puede decaer como consecuencia de la reducción del número de jesuitas.

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