El modelo mixto se impone en la gestión de los museos públicos y privados

Cortés asegura que "el patrimonio en España está fuera de la pelea política"

Los museos se forman y desarrollan con un modelo mixto en el que participan las instituciones públicas y privadas, según la mayoría de las intervenciones en las primeras jornadas sobre museos privados en España, celebradas ayer en el Museo de la Ciudad, de Madrid, y organizadas por la Asociación Española de Museólogos. Las ponencias de hoy y de mañana se centrarán en los museos de fundaciones, de empresas, particulares y de la Iglesia, junto a otras sobre la gestión y financiación de los museos privados en Estados Unidos y en Iberoamérica.

El secretario de Estado de Cultura, Miguel Angel Cortés, inauguró ayer las primeras jornadas sobre los museos privados en España, junto a Carlos González Esteban, director del Museo de la Ciudad; Ignacio Escanero, director del Centro Bibliográfico y Cultural de la ONCE, y Elisa Mohíno, presidenta de la Asociación Española de Museólogos, entidad privada que cuenta con unos 500 socios y edita desde hace cuatro años la publicación especializada Revista de Museología. En el mismo acto, Cortés y Mohíno firmaron un convenio entre las dos instituciones para hacer prácticas en los museos estatales.La participación pública y privada en la gestión y financiación de los museos es el modelo que se impone "en una sociedad del Estado de bienestar, plural, y cada vez va a ser más frecuente", según el abogado Raimon Bergós, quien participó con una ponencia sobre el régimen fiscal de los museos privados. Según los últimos estudios, existen en España 758 museos, de los que el 40% son privados, incluidos los de la Iglesia.

El secretario de Estado de Cultura, Miguel Ángel Cortés, señaló ayer que "la labor y colaboración de las instituciones privadas, como fundaciones y particulares, es fundamental" para lograr los objetivos de conservar, exponer y difundir los bienes históricos y contemporáneos. "Lo sustancial es el patrimonio de los bienes culturales; lo adjetivo es la titularidad".

En opinión de Miguel Ángel Cortés, "es una política asumida por todos los poderes públicos, y no me consta ahora que existan posiciones políticas que planteen la desaparición de las instituciones privadas". "Hay que superar viejos prejuicios, y lo importante es la conservación del patrimonio por medio de la colaboración. El patrimonio en España está fuera de la pelea política; las piezas no son de derechas, izquierdas o centro. Tras muchos años de incuria, hay que colaborar todos en su defensa".

También se refirió a una "desgravación más generosa" al comentar la, legislación incentivadora del mecenazgo, donde "no se pide privilegios, sino que los poderes públicos asuman las obligaciones de una forma inteligente". Tras una intervención de Luis Alonso Fernández, de la Universidad Complutense de Madrid, sobre la situación del museo privado en España -pidió un "riguroso y preciso inventario" de los mismos-, el abogado Raimon Bergós desbrozó los aspectos fiscales y tributarios en las leyes del Patrimonio Histórico y de Mecenazgo. Las inversiones en patrocinio y mecenazgo supusieron en 1996 un total de 40.000 millones de pesetas. Sobre la Ley de Mecenazgo coincidieron en señalar su carácter restrictivo e insuficiente, según Alonso Fernández, y con "un resultado práctico muy escaso", por parte de Bergós.

Bergós afirmó que el modelo mixto cada vez se incorpora más a la gestión de los museos, y puso ejemplos en Cataluña de fondos privados en edificios públicos, como las fundaciones Miró y Tàpies, de Barcelona, donde las instituciones públicas aportan el 25% y el 39%, respectivamente. También indicó el caso del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, donde la financiación de las obras de arte proviene de una fundación privada sin ánimo de lucro formada por 33 empresas que aportan cada una cinco millones de pesetas anuales.

Como privados estrictos señaló el Museo del Barça, el segundo más visitado de Barcelona, tras el Picasso, también de creación privada. Hay otros ejemplos de públicos con asociaciones de amigos que ayudan en los presupuestos económicos y otros casos limitados de organismos autónomos (Prado, Reina Sofía). "Lo más importante es la rentabilidad social", dijo Bergós, al comentar los beneficios de la gestión privada de los museos que tienen un 25%-35% de participación pública.

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