La Corte Suprema elegida por Pinochet nombra tres senadores

En una reunión plenaria, los 16 magistrados de la Corte Suprema, elegida por el régimen de Pinochet antes de que el general dejara el poder, eligieron ayer a los primeros tres senadores designados de un total de nueve que se incorporarán a la Cámara Alta que debe reemplazar a la actual el 11 de marzo de 1998, lo que asegura el predominio de la oposición de derechas en el Senado durante los próximos ocho años. Con esta singular elección, comenzó el proceso previsto en la constitución de 1980, promulgada por la dictadura de Pinochet, mediante el cual los llamados poderes fácticos, los grupos más conservadores de la sociedad, militares y grandes empresarios, mantienen maniatada la mayoría e impidiendo modificar las reglas del juego político.Durante estas dos semanas, serán designados además como senadores cuatro ex jefes de las ramas de las Fuerzas Armadas y el presidente Eduardo Frei nombrará otros dos, un ex ministro y un ex rector universitario. A ellos se agregará uno más de carácter vitalicio, hasta su fallecimiento, el actual jefe del Ejército, general Augusto Pinochet, que se cree pasará a retiro en su institución en enero.

En total, 10 senadores de la Cámara Alta, que tendrá 48 miembros, casi un 21%, no serán electos por votación popular. Esta composición del Senado, y un sistema: electoral de naturaleza binominal y no proporcional, garantizan a la derecha, que obtuvo un 37% de los votos en la elección parlamentaria del jueves pasado, una sólida representación en el Congreso y forman la parte medular del cerrojo que ata a la democracia chilena.

No mal para el Gobierno

La Corte Suprema designó tres senadores, apenas uno menos de los cuatro que tendrá el Partido Socialista en la próxima Cámara Alta. El resultado de la elección, realizada en una reunión a puerta cerrada de 40 minutos en los tribunales de justicia, no fue una sorpresa y, dentro de la lógica del sistema, fue relativamente favorable al Gobierno de centro izquierda. Fueron electos dos ex jueces del Tribunal Superior, Enrique Zurita y Marcos Aburto, que habían renunciado para postular al Senado, a los que el oficialismo no ve con malo ojos, y un ex contralor general de la república, Enrique Silva-Cimina, que fue ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno de Patricio Aylwin (1990-1994) y contaba con el apoyo de la coalición. gobernante.Entre los postulantes a estos cargos quedaron en el camino el juez Germán Valenzuela, al que el oficialismo había criticado abiertamente por haber procesado en pleno gobierno militar a dirigentes que encabezaron las protestas populares contra la dictadura de Pinochet. También quedó fuera de la Cámara Alta una senadora designada por la Corte Suprema durante el Gobierno militar, Olga Celiú, que aspiraba a proseguir en el cargo con el apoyo del pinochetismo.

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