EL principal partido unionista de Irlanda del Norte respalda masivamente el acuerdo de paz

Los políticos unionistas abrazaron ayer el histórico proyecto de paz en Irlanda inyectando así ímpetu al tren de la historia contra el militante concepto protestante de que seis de sus condados norteños son y serán parte del Reino Unido. El 72% de los representantes del principal partido unionista quiere que su jefe, David Trimble, se embarque en la empresa emprendida hace una semana con la inspiración de Londres, Dublín y Washington. Esa empresa incluye la posibilidad de un no muy distante encuentro entre Trimble y Gerry Adams, el líder católico y nacionalista del Sinn Fein. O sea, para los protestantes del Ulster, el diablo mismo, porque creen que Adams enmascara a los "terroristas" del Ejército Republicano Irlandés (IRA).

Con el apoyo de sus bases bajo el hombro, Trimble emergió ayer agotado de la crucial reunión del Consejo de su Partido Unionista del Ulster (UUP). Cuando apareció en el vestíbulo del hotel Europa de Belfast- ante la prensa mundial se mostraba incrédulo y contento. Durante cuatro horas, los representantes electos del partido más importante del Ulster habían discutido el plan de paz suscrito el pasado Viernes Santo, que Trimble presenta como una victoria para los unionistas. Su veredicto: 540 votos a favor y 210 en contra. Este resultado fue el más sonoro sí que se ha escuchado en el Ulster al proyecto que Londres y Dublín han inventado para tratar de resolver tres décadas de odio y conflicto. Trimble se enfrenta ahora al desafío de sus adversarios más radicalizados. Éstos comparten la misma religión e ideales políticos. Pero discrepan en cuanto a la velocidad de los cambios. Los más apresurados son siempre los pistoleros.

Nadie sabe cuál va a ser exactamente el efecto de la decisión del UUP. El partido está desde hace tiempo en manos de políticos veteranos en lides antiguas, a los que les repugna la sola idea. de sellar la paz. Curiosamente, son ellos quienes están dispuestos a hablar de un plan de curso todavía no muy definido. En el militante campo protestante del Norte de Irlanda, entre las familias que hacen ondear con orgullo desde sus balcones la Union Jack, la bandera británica, entre esa comunidad que exhibe fotos de la reina Isabel II y algún que otro banderín de Diana, lo que impresiona más es la aparición de un rebelde rubio, protestante y probritánico de 35 años como líder del frente de rechazo al acuerdo de paz.

Con humor, el parlamentario unionista norirlandés Jeffrey Donaldson admitió hace pocos días: "Es muy fácil romper un par de fólios; pero 67 hojas, eso es más difícil". Donaldson hizo su más dramática aparición en el firmamento unionista cuando, al salir de la sala de negociaciones, hizo trizas las tres hojas del plan que el primer ministro británico, Tony Blair, y el jefe del Gobierno de la República de Irlanda, Bertie Ahern, habían esbozado. Donaldson se resistía aún ayer a admitir su derrota en la votación del partido sobre el acuerdo de Stormont Gerry Adams, que hace tan sólo 10 días le había imputado a Trimble una inclinación infantil e ingenua -aconsejándole en una frase célebre "que creciera, que ya era hora"-, le envió ayer al jefe del UUP un mensaje sucinto: "Bien hecho, David".

El primer ministro británico, Tony Blair, por su parte, saludó desde Arabia Saudí la noticia del triunfo de los moderados protestantes: "Creo que el curso de las cosas se orienta con firmeza hacia la paz". Tonu Blair felicitó a Trimble por "su coraje y determinación".

A Trimble le toca ahora demostrar que el acuerdo de Stormont es algo más que una simple explicación de que Londres jamás abandonará al Belfast protestante. Trimble tiene que asegurar a sus bases que el acuerdo también entraña un inquebrantable compromiso de que los terroristas nacionalistas del IRA van a ser desarmados. Lo difícil par a esta empresa es que muchos de los nacionalistas republicanos encarcelados bajo esos cargos van a ser liberados dentro de poco.

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Policía del Uster

Trimble también tiene que demostrar que existen compromisos para mantener la integridad de la policía del Ulster, el Royal Ulster Constabulary (RUC), cuyo jefe, Ronnie Flannagan, al igual que el 98% de los miembros de las fuerzas de seguridad en Irlanda del Norte, es protestante. El Sinn Fein, mientras tanto, tenía precisamente esa perspectiva en mente cuando comenzaba a organizar su debate sobre el acuerdo en Dublín, la histórica capital de la isla, que discretamente ha acogido y acoge a representantes ideológicos y militares del IRA.

Complicaba aún más las cosas el hecho de que en tono triunfalista de los protestantes inspiraba más sospechas entre los nacionalistas. Aparte de "unidad" y "libertad", el lema de "disolved la RUC" es uno de los principales credos de las calles. de Belfast.

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