Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

La educación de los hijos

Deseo manifestar mi desconcierto ante un tema que si bien no ocupa las primeras portadas de los periódicos, sí afecta en este momento a muchos españoles en algo más importante para ellos que el caso GAL, por ejemplo: la educación de los hijos.Mi pregunta es bien simple: ¿qué centro elijo para mi hijo? La respuesta es fácil: no hay libertad de elección, sin correr riesgos, claro está, que ahí es donde reside el atractivo de la libertad.

A veces los padres nos dejamos llevar por razones muy peregrinas para elegir un centro escolar; la mía es simplemente ésta: me gustaría que mi hijo fuera a un centro donde llevo trabajando 23 años; tal deseo es imposible de llevar a la práctica en una sociedad tan libre como ésta.

Ante la implantación de la ESO, los mapas escolares han ido transformándose. Vivo en una localidad donde los dos centros públicos de secundaria se encuentran uno al lado del otro, ante esta situación se toman las siguientes decisiones en la Delegación Provincial de la Consejería de Educación:

Cuando un tema da mucho que hablar, lee todo lo que haya que decir.
Suscríbete aquí

Pasa a la página siguiente

Viene de la página anterior

- Primer apartado del baremo: proximidad del domicilio o del trabajo de los padres. Resolución: dado que los dos centros se encuentran uno al lado del otro, todo el mundo tiene la puntuación máxima en él y, por supuesto, no puede contarse con la proximidad en el trabajo.

- Segundo apartado: declaración de la renta. ¡Santa Nómina!, que no permite hacer trampas, ni presentar una primera declaración complementaria con menos ingresos para disponer de ella en casos tales como solicitud de becas, admisión en centros docentes, guarderías, etcétera.

- Tercer apartado: hermanos en el centro. Por razones de trabajo, los hijos suelen planificarse bien, pero cometí la torpeza de no considerar que, al llevarse cuatro años, uno entraría en el centro cuando el otro salía y, claro, ¡no cuenta!

Con todos estos datos a mi favor, me atrevo a preinscribir, pero, en ese caso, automáticamente pierdo la plaza en el colegio en que se encuentra, de carácter concertado, porque la delegación entiende que si preinscribo en otro lugar al alumno que dispone de una plaza segura se renuncia a su plaza.

Y ésta es toda la historia, la de unos; a otros les permiten elegir con estas posibilidades: determinado centro de primaria, está asignado a determinado centro de secundaria, éstos, indudablemente, tienen la elección más fácil, pero, ¿qué haría yo?: ¿me atrevo a elegir preinscribiendo? Nunca pensé que tendría que correr tantos riesgos por tener el capricho de que mis hijos vayan al centro que considero oportuno.-

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS