CECILIA ROSSETTOACTRIZ

"Soy melancólica y torturada, pero trabajar con el humor me equilibra"

La publicidad la presenta "irónica, melódica, rítmica, lírica, cómica", pero ella prefiere hablar de "amor, erotismo y melancolía, las características de una argentina bien formada". Imposible saber si Cecilia Rossetto se refiere a ella misma o a su nuevo espectáculo, titulado Bola de Nieve, que estará en el barcelonés teatro Victoria desde el día 30 de junio hasta el próximo 2 de agosto. "Bola de Nieve fue uno de los artistas más originales de este siglo, un hombre al que sus amigos dicen no haber visto nunca de mal humor, un carácter que encajaría en esa mezcla de amor, erotismo y melancolía", explica Rossetto al referirse al bolerista cubano que le ha servido de punto de partida para su nuevo espectáculo. El cantante y pianista Ignacio Villa, al que la popular cantante cubana Rita Montaner bautizó como Bola de Nieve, nació en 1911 y falleció en 1971, dejando tras de sí una forma totalmente personal de entender e interpretar no sólo el bolero, sino todo tipo de músicas. Llegó incluso a grabar El desembre congelat. "Mi espectáculo no es una biografía de Bola de Nieve", prosigue Rossetto, "sino la historia de una mujer blanca, que se supone que no soy yo, que parte a la búsqueda del erotismo y del color y lo encuentra en la raza y en la cultura yoruba, las de Bola de Nieve. Espero que la gente que acuda a vernos además de encontrarse con Bola de Nieve se encuentre también con una cultura, una forma de vivir, una raza, unas costumbres, una religión...". Cecilia Rossetto destaca que ella no es la protagonista de la obra, pero lo hace sin ninguna convicción. "Mi hija me dice: "Ay mami, pero si eres tú!", sonríe maliciosa la actriz y cantante argentina. "La protagonista se pregunta si, habiendo amado como ella ha amado, la vida no habrá agotado ya todo lo que le tenía reservado. Yo también me lo he preguntado muchas veces: me considero muy afortunada con la vida que he llevado y con la intensidad con que la he vivido". En este punto vuelven a surgir las palabras amor, erotismo y melancolía, básicas en Rossetto. "No me avergüenzo al decir que he sido una chica muy melancólica y, a veces, torturada, pero salir al escenario y poder trabajar con el humor es justamente lo que me equilibra. No es casual que mi primer espectáculo humorístico lo hiciera el mismo año en que mi primer marido desapareció a manos de los asesinos que practicaron el genocidio argentino. Yo hacía tragedia griega y era insoportable vivir las cosas que vivía personalmente y, además, tener que meterme en la piel de una troyana a la que habían matado el marido y los hijos. En el humor, con toda su carga crítica, encontré un sitio donde poner la sangre que me fluía, esa pasión de decir: "amémonos hasta morir que luego se hunde el mundo". En la época de la dictadura militar yo sentía que, con mi trabajo, estaba prestando un servicio a la sociedad al tiempo que para mí significaba volver a la vida". Ahora, con su espectáculo Bola de Nieve, Rossetto afirma que quiere prestar otro servicio, esta vez al recuerdo del bolerista cubano, del que no sólo se ha convertido en una seguidora apasionada: ha estudiado profundamente su vida hasta enamorarse de su recuerdo. "Estoy enamorada de Bola de Nieve. Su hermana Raquel me lo repite constantemente", explica Rossetto mientras muestra con orgullo un álbum de fotos en el que aparecen la casa, las pertenencias y la tumba del desaparecido cantante. "No es casual que, siendo como soy, me haya enamorado de alguien que lleva un cuarto de siglo muerto", comenta. "Cuando conocí sus canciones salí a buscarlo y no sólo encontré su música, sino todo un mundo que desconocía". Rossetto muestra con respeto una imagen de Changó, uno de los dioses yorubas, que coloca sobre la mesa de su camerino. "Me lo dio la hermana de Bola de Nieve para que lo llevara siempre conmigo. Bola era hijo de Changó, es decir caprichoso, sensual, artista, con mucha fuerza tomada del rayo y del trueno. Bola era un ferviente santero y, por su influencia, he estado investigando en la santería. Ahora, me tomo muy en serio estas cosas: una agnóstica de toda la vida como yo y, gracias a Bola, tengo determinadas protecciones que me hacen sentir resguardada". En algún momento de la conversación, la palabra moda ha surgido aplicada como un peligro inherente al boom actual de la música cubana. Rossetto quiere desmarcarse totalmente de esa moda o de cualquier otra. Busca entre sus papeles hasta encontrar una foto de su padre, el ajedrecista Héctor Rossetto, junto a Che Guevara. "El amor por lo cubano me viene de familia, es una pasión pura que nada tiene que ver con modas. Lo que tampoco es un seguro, porque alguien que sigue la moda puede obtener mejores resultados que alguien que se ha formado en un tema durante años. No me asegura nada, pero me gusta aclararlo porque estoy orgullosa de mi pedigrí". Bola de Nieve, el espectáculo, ha sido dirigido por la misma Cecilia Rossetto sobre textos propios, de Óscar Balducci y Patricia Zangaro y con la colaboración de ocho actores, músicos y bailarines cubanos. La obra se estrenó en Buenos Aires en 1997 y obtuvo el premio al mejor musical del año y Rossetto el de mejor actriz.

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