Treinta "okupas" se instalan en un chalé de Castellón de interés artístico

El número de okupas en un edificio protegido ubicado en la carretera de L"Alcora, en Castellón, conocido como el Maset Blau, ha ido en aumento desde que el viernes comenzaron a instalarse en ese chalet abandonado algunos jóvenes procedentes de distintas localidades de la provincia de Castellón. Al colectivo se han sumado también estos últimos días diversos jóvenes procedentes de fuera de la Comunidad Valenciana, atraídos por la propuesta de una forma de vida alternativa.

Son ahora más de treinta los jóvenes que han convertido el recinto en un peculiar centro cultural y social en donde se suceden las proyecciones de video, las charlas, las actuaciones de teatro y los conciertos de rock. Uno de los portavoces de los okupas, que prefiere guardar el anonimato, explicó que "Castellón no tiene suficientes atractivos culturales para jóvenes inquietos". El conocido como Maset Blau, un edificio ubicado en el número 52 de la avenida de L" Alcora, es un inmueble catalogado y protegido en el catálogo de edificios de interés histórico-artístico, aunque se halle en un lamentable estado de conservación. El chalet, que es propiedad de una familia vinculada al sector cerámico, aparece en el vigente Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de la capital castellonense como zona dotacional por lo que en el futuro deberá convertirse en un centro social o de uso cívico. Los okupas saben que en cualquier momento puede llegar el desalojo: "Hemos hablado mucho y sabemos que nuestra actuación esta contemplada en el Código Penal, pero también las leyes y la Constitución hablan del derecho al trabajo y a una vivienda digna". Los jóvenes okupas del Maset Blau creen que "la especulación hace que los precios de las casas sean desorbitados actualmente en Castellón". La Policía Local de Castellón recibió una queja el pasado fin de semana, acudió a ese lugar y mantuvo un diálogo con los jóvenes ocupantes, que mostraron en todo momento su intención de proseguir el encierro en el interior del chalé, en reivindicación del derecho a una vivienda digna.

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