El embajador del Reino Unido minimiza los desmanes en Ibiza

"Es una pequeña maniobra de gamberros, jóvenes turistas que se portan mal y montan algún lío en Ibiza, frente a una abrumadora mayoría". El embajador del Reino Unido en España, David Brighty, atajaba así ayer la polémica originada por las declaraciones del ex vicecónsul británico en Ibiza, Michael Birkett, que ha renunciado al cargo "avergonzado de ser británico" por la actitud que muestran los "degenerados" jóvenes ingleses que viajan a la isla. "Sólo buscan sexo, alcohol y drogas", llegó a decir. El embajador quita importancia a esta opinión y asegura que el dimitido nunca le había trasladado quejas en este sentido.Desde el gobierno balear se recuerda que del total de 10 millones de viajeros que veranearon este año en las islas, tres millones son ingleses. El consejero de Turismo del Gobierno balear, José María González Ortea, es más duro con el ex vicecónsul: "Quizás ha dimitido porque no tiene temple para bailar con la más fea", dijo ayer, en alusión a las intervenciones de asistencia a británicos detenidos o heridos por sus escándalos.

González Ortea aseguró que los casos subrayados por las declaraciones escandalizadas del ex vicecónsul son anecdóticos, "porque éste no es el turismo que viene aquí y porque si se toma así, literalmente, parece que viene lo peor de Europa, y recibimos a casi 10 millones de visitantes". El Ejecutivo balear no emprenderá ninguna acción singular para restaurar la imagen de Ibiza.

El presidente de Fomento del Turismo de Ibiza, Juan Guasch, expresó por su parte su preocupación ante la erosión que este incidente pueda tener en el mercado emisor británico y reconoció la dificultad de recomponer la actual oferta, en especial en el llamado West End de Sant Antoni.

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