La familia real británica agradece al pueblo el cariño que sentía por Diana

La plana mayor de la familia real británica asistió a la misa privada en memoria de la princesa de Gales que se celebró ayer por la mañana en la iglesia de Crathie, próxima al castillo de Balmoral (Escocia). Con trajes de chaqueta y corbatas negras, los príncipes Guillermo, de 16 años, y Enrique, de 13, mostraron un aspecto sombrío y triste durante la conmemoración del primer aniversario de la muerte de su madre.

Todos los miembros del cortejo, entre los que se encontraban el primer ministro británico, Tony Blair, y su mujer, Cherie, además de la reina Isabel, el duque de Edimburgo, el príncipe de Gales, sus hermanos y otros familiares, se mantuvieron silenciosos durante el corto recorrido que separa la residencia veraniega de Balmoral de la pequeña iglesia de Crathie. Pocas horas antes, el palacio de Buckingham difundió un mensaje de agradecimiento al pueblo británico que, un año después del trágico accidente en el que murió la princesa del pueblo, se niega a olvidar a Diana, el miembro más popular de la familia real."La reina y la familia real, en particular el príncipe de Gales, el príncipe Guillermo y el príncipe Enrique, quieren agradecer a la gente los mensajes y amables gestos de condolencia en este momento tan triste", señala el comunicado oficial. Y continúa: "Quieren agradecerles por acompañarles en las conmemoraciones por la princesa de Gales".

Miles de británicos y turistas extranjeros se acercaron desde primera hora de la mañana de ayer a los jardines de Kensington en Londres, situados frente a la que fue la residencia de Diana en vida, para depositar ofrendas florales. Aunque en esta ocasión, el ambiente distó bastante de alcanzar las cotas de conmoción popular que se vivieron hace un año, con los gemidos y gritos de dolor que se presenciaron durante varios días después del accidente en París donde falleció Diana, su acompañante, Dodi Fayed, y el conductor, Henry Paul. Ayer, en el puente de Alma de París, grupos de admiradores se concentraron a lo largo de todo el día junto al monumento en memoria de la princesa para rendirle homenaje.

Pero al visitar los puntos que acostumbraba a frecuentar la princesa, era patente que para cierto sector del pueblo británico el luto continua por una mujer a la que no quieren olvidar.

Con este mismo objetivo, Mohamed al Fayed desveló ayer el memorial que ha construido en memoria de su hijo y de Diana en uno de los escaparates de los almacenes Harrod"s. Allí se levanta una escultura de bronce de unos ocho metros de altura y un par de fotografías de la pareja enmarcadas entre decorados de gaviotas y otras aves marinas. "Simboliza las últimas vacaciones que Diana y Dodi pasaron juntos, cuando ambos eran felices. Cualquiera que mire el memorial se sentirá en paz", explicó Al Fayed, propietario de los lujosos grandes almacenes.

El padre de Dodi se resiste a creer que la muerte de la pareja se debiera a un accidente fortuito y ayer habló una vez más de conspiración. "Nunca descansaré. Si fue un asesinato, den por seguro que sus responsables no escaparán a Dios. Mi maldición egipcia no les permitirá escapar", prometió. Para Al Fayed hay un movil muy sencillo: "El stablishment nunca hubiera aceptado que Dodi, en su calidad de egipcio y descendiente mío, llegará a ser el hombre que se hubiera casado con Diana".

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