TURBULENCIAS EN LOS MERCADOS

El dólar se deprecia frente a las principales divisas ante la perspectiva de una bajada de tipos en EE UU

La crisis de las bolsas castiga al dólar en los mercados financieros, donde se apuesta ya decididamente por un descenso de los tipos de interés en EE UU. La gota que ha colmado el vaso es el complicado futuro político del presidente Bill Clinton, una clara señal de que la crisis financiera será larga y profunda. En pleno desplome de las bolsas, el dólar se depreció ayer frente al marco y al yen, hasta retroceder a los niveles de noviembre pasado, cuando estalló la crisis asiática. La peseta se apreció casi tres unidades, hasta las 144,6, y la rentabilidad de los bonos bajó a un mínimo histórico del 4,43%.

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Todo parece ahora conjurarse para que los peores presagios sobre la crisis financiera mundial se hagan patentes. La jornada de ayer fue tan desastrosa que pocos albergan ya la esperanza de que la tormenta escampe relativamente pronto y su impacto sea leve.A los factores ya conocidos se ha unido la crisis política en Estados Unidos, con su presidente, Bill Clinton, hundido hasta el cuello por el escándalo Lewinsky. Era lo que faltaba para minar la confianza de los inversores en un liderazgo político mundial a la altura de las circunstancias.

El dólar sufrió ayer un serio revés, sólo comparable al del pasado mes de noviembre, cuando se desató la crisis asiática. Los inversores venden dólares y huyen hacia la renta fija, convencidos de que bajarán los tipos de interés en Estados Unidos y en el resto del mundo ante un escenario de retroceso económico.

El presidente de la Reserva Federal, el banco central de EE UU, Alan Greenspan, lo apuntó hace unos días y los mercados se dieron un respiro que ayer se demostró pasajero. El dólar cambió a 134,08 yenes frente a los 136,67 de la víspera y a 1,69 respecto del marco en relación a los 1,72 del miércoles. Respecto de la peseta, la divisa estadounidense perdió casi tres unidades (2,98), al fijar el Banco de España un cambio de 144,617. En relación al marco, la peseta se depreció dos céntimos y se negoció a 84,9.

La burbuja financiera se desinfla a toda velocidad y los inversores se dirigen ahora a valores considerados seguros y abocados a un descenso de los tipos de interés. Toman ahora fuertes posiciones en renta fija lo que, por ejemplo en España, provocó ayer que las obligaciones a 10 años recortasen su rentabilidad desde el 4,52% del miércoles hasta un mínimo histórico del 4,43%.

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El precio de estos títulos, emitidos con cupón 6%, se situó al cierre al 111,72%, mientras que el precio de los contratos de futuros creció hasta el máximo histórico del 113,88%, 59 centésimas más que el miércoles. El diferencial con la deuda alemana a largo plazo se mantuvo en 0,40 puntos.

Intervención en México

Otro factor que explica la debilidad del dólar -ha perdido un 6,5% en las dos últimas semanas- es la crisis en Latinoamérica. Los capitales huyen de la región, se devalúan las principales monedas, baja el pulso económico y los intereses de EE UU y otras economías occidentales en la zona -España entre ellas- se deterioran.La crisis provocó ayer la intervención del Banco de México para frenar la depreciación del peso mexicano que, una hora después de comenzarse las operaciones bursátiles, sufría una caída del 2,5% respecto al dólar, informa Juan Jesús Aznárez.

El banco emisor, que puede intervenir hasta 13 veces por sesión con un total de 200 millones de dólares (unos 290.000 millones de pesetas) cuando la moneda nacional cae más del 2% , vendió 100 millones de dólares para sostener el peso, muy castigado por las actuales turbulencias financieras en mercados internacionales.

Los tipos de interés bancarios, por otra parte, subieron hasta casi un 40% y trastocan los planes de crecimiento de la economía mexicana, que sufre una desaceleración. La bolsa mexicana perdía un 6,37% a las dos horas de operaciones.

El ministro de Hacienda, José Angel Gurría, reconoció que aunque el país, o América Latina en su conjunto, apliquen cambios en su política monetaria, fiscal o presupuestaria, irrumpen fuerzas en los mercados internacionales que no pueden controlarse y reducen los beneficios de las correcciones.

De todas formas, aseguró, México atraviesa una situación que no tiene nada que ver con la padecida en 1994, que terminó con una devaluación y numerosas bancarrotas.

México se ha visto obligado a tres recortes presupuestarios en lo que va de año obligado por la caída de los precios del petróleo y la crisis financiera desencadenada en Rusia y en países asiáticos. Gurría, en una comparecencia ante el Congreso, trató de no alarmar. "Vamos bien, avanzamos pero las circunstancias exigen proceder con prudencia para preservar los logrado hasta ahora", según declaró.

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