La reforma de las pensiones provoca una oleada de alianzas en Japón

Las entidades japonesas han tenido muy en cuenta los planes del Gobierno nipón para reformar el sistema de pensiones y se han lanzado a una dinámica de fusiones que parece imparable. Ayer, nueve firmas financieras -cuatro del grupo Mitsubishi y cinco del grupo Sumitomo- anunciaron una alianza para actuar en el mercado de pensiones. Al mismo tiempo, Nomura y el Industrial Bank of Japan, recién aliados, ofrecieron una participación en su proyecto a los seis mayores bancos del país.

En Japón, los empleados dedican una parte de su salario bruto a invertir a través de fondos, con los que planean una futura pensión. Las inversiones realizadas como empleado de una empresa se pueden mover de un fondo determinado al de otra empresa sin penalización. El sistema, muy popular en Japón, va a ser reformado y las grandes entidades financieras se preparan para el momento.Según los analistas, las alianzas mencionadas tienen como objetivo "capturar" el mercado, dividido en dos. De esta forma, los principales bancos, relacionados con las tres cuartas partes de los principales grupos industriales del país, estarían, a su vez, representados en una de las dos alianzas que se han anunciado (Nomura-Industrial Bank of Japan y Mitsubishi-Sumitomo).

Así, el grupo Mitsubishi-Sumitomo se haría con el negocio de las pensiones de compañías gigantescas como Kirin Brewery, Asahi Glass y NEC Corporation. De la misma forma, Nomura y el Industrial Bank se repartirían las ganancias de los sistemas de Fuji Heavy Industries, Tosoh Corp y Chisso Corp, entre otras. Esta última alianza tendría también el camino del negocio abierto con Dai-Ichi Kangyo, Fuyo, Sanwa y Tokai.

La agitación en el mercado financiero coincide con una leve mejoría en los datos de desempleo en Japón. En diciembre de 1998, la tasa de desempleo se situó en el 4,3%, una décima por debajo de la cifra récord de noviembre.

Datos de empleo

Los datos de empleo, que indican una leve mejora, no bastan, sin embargo, para olvidar que en 1998, por vez primera desde 1975, el número de empleados descendió en Japón en 430.000, lo que situó el número de personas empleadas en 65,14 millones.En diciembre, por primera vez desde el mes de mayo, la caída de empleos en la construcción se estimó en menos de 100.000 personas y quedó en 20.000, gracias a un aumento en la actividad pública.

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La tímida mejora en los datos de empleo no sirve, por supuesto, para disipar la preocupación del Ejecutivo nipón por la evolución económica del país, que registra la peor situación en cinco décadas.

Para fomentar el consumo, el Gobierno ha decidido distribuir cupones de compra de 20.000 yenes (150 euros, 25.000 pesetas) entre las personas de 65 años o más con bajos ingresos, inválidos y cabezas de familia con hijos menores de 15 años.

Los cupones deben ser utilizados en un periodo de seis meses en la ciudad donde han sido distribuidos y no pueden cambiarse por dinero.

El programa de entrega de bonos llegará, según se calcula, a un cuarto de la población de Japón antes del mes de marzo, a medida que los ayuntamientos impriman los billetes, que están ilustrados con figuras históricas, motivos abstractos o personajes de los tebeos japoneses (mangas).

El importe total del programa, impulsado por una proposición del partido budista Komei, será de 770.000 millones de yenes (unos 5.800 millones de euros, 965.000 millones de pesetas).

El primer ministro Obuchi declaró recientemente que tenía "grandes esperanzas" en esta medida para impulsar el consumo de los hogares, muy deprimido. Los gastos medios mensuales de los hogares con trabajo se redujeron un 1,8% en 1998, su mayor caída desde 1974, lo que ha llevado a las familias a reducir sus compras.

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