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Himno

DE PASADAA juzgar por la cantidad de actos, mítines y homenajes que con motivo del 28-F se han celebrado en Córdoba este fin de semana, cada año somos un poquito más andaluces. El baño de andalucismo en la ciudad empezó el viernes por la mañana con la entrega de distinciones por parte de la Junta de Andalucía, y no cesó hasta la tarde del domingo con la retransmisión en directo por TVE del concierto de la Orquesta de Córdoba en el Gran Teatro. En este fin de semana el himno de la comunidad sonó más veces que en los otros 362 días del año juntos. En la mañana del viernes, día del maestro, se oía tras la vallas de los colegios el Andaluuuuces levantaaaaos..., una y otra vez. Más tarde, acto del Partido Popular. Su flamante presidenta, Teófila Martínez, abrió la precampaña de las municipales pidiendo mayores competencias para las corporaciones locales. Al término del encuentro, los populares, puestos en pie, entonaron el himno. A decir verdad, más bien con la boca pequeña. Algunos movían los labios pero sin pronunciar palabra, timidez o desconocimiento, a saber. Quien dio el do de pecho fue el teniente de alcalde de Hacienda en el Ayuntamiento de Córdoba, Ricardo Rojas. Estaba feliz, radiante. Él sí gritaba desde el centro, del pasillo entiéndase, el himno regional. Nuevamente, el emblema musical andaluz fue el colofón del acto de Izquierda Unida en Córdoba el domingo por la mañana. Aquí la cosa cambió. En general los asistentes conocían la letra, y si no improvisaban. Nada de boca pequeña y mucho puño en alto. Aunque no todos levantaron la manita. El coordinador nacional, Julio Anguita, y el provincial, Luis Carlos Rejón, prefirieron entonar el himno sin alardes proletarios. No importa, el alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo, lo subió por ellos y por una docena más. Como Rojas, otro entusiasta. Gordillo no sólo coreaba el himno a voz en grito, sino que además marcaba el ritmo con el puño en alto, como si estuviera tocando un bombo. La calidad musical la puso la Orquesta de Córdoba, que magistralmente dirigida por Leo Brouwer, inició el concierto con el himno. En esta ocasión los políticos, que poblaban el patio de butacas, estuvieron calladitos. Hasta el año que viene. Una lástima, ahora que le estábamos cogiendo el tono. ANTONIO FERNÁNDEZ

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