Los astrónomos inauguran en Chile los nuevos telescopios gigantes europeos

Los cuatro aparatos estarán en funcionamiento a mediados del año 2000

Los primeros resultados científicos del nuevo Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile, que será el mayor conjunto del mundo cuando esté completo, dentro de pocos años, han entusiasmado a los astrónomos que han ensayado el primero de los cuatro grandes telescopios, llamados VLT. Casi 300 científicos asisten desde ayer al simposio de apertura de esta gran instalación, en la ciudad chilena de Antofagasta, situada a 130 kilómetros de Cerro Paranal, en pleno desierto de Atacama, donde están los telescopios.

Esta cumbre científica se celebra para conocer los detalles de las prestaciones del VLT y debatir el futuro que aguarda a la astronomía con esta nueva instalación. Unas excelentes imágenes de alta resolución de objetos lejanos en el universo o de luminosidad muy débil sirvieron para abrir boca en la reunión internacional, que precede a la inauguración oficial, el próximo viernes, de ese primer telescopio, de espejo principal de 8,2 metros de diámetro, igual al de los otros tres instrumentos. Por si fuera poco, Riccardo Giacconi, director general de ESO, dio a todos los asistentes a la reunión una muy agradable sorpresa cuando anunció ayer que en la noche anterior, del domingo al lunes, el segundo de los cuatro telescopios había recibido la primera luz, es decir, había sido por primera vez apuntado hacia el cielo, como lo fue la primera unidad hace diez meses.Para finales de este año y mediados del próximo está previsto realizar esta operación clave en las otras dos unidades del complejo. De momento se empieza ya a trabajar con el telescopio acabado y probado, tras más de una década de diseño y construcción de este ambicioso proyecto. El director general de ESO explicó que completar el VLT y ponerlo en marcha con todas las prestaciones diseñadas -sobre todo el funcionamiento en modo sincronizado de los cuatro telescopios grandes más tres pequeños auxiliares como si los siete fueran uno sólo- son los planes a corto plazo de ESO.

Los científicos abordan en el campus de la Universidad Católica del Norte las tres líneas maestras de la astronomía y la cosmología actuales, que necesitan telescopios muy grandes, que captan mucha luz, dado que se trata de ver y analizar objetos celestes de luminosidad extremadamente baja.

Por un lado está la frontera del universo profundo, las galaxias y conjuntos de galaxias muy lejanas cuyo estudio debe servir para corroborar o descartar hipótesis propuestas por estudios teóricos para completar la teoría del Big Bang. En el otro extremo está el fértil estudio de objetos de baja masa, como los planetas alrededor de otras estrellas, tan oscuros que sólo la nueva generación de telescopios gigantes será capaz de fotografiar. El tercer ámbito es el estudio de estrellas individuales en galaxias diferentes de la Vía Láctea.

Sólo funcionan por ahora dos telescopios de este rango de tamaño y están en Hawai en manos de universidades estadounidenses. Aunque sus objetivos son similares a las de los VLT, la posibilidad de utilizar los cuatro europeos a la vez confiere una gran ventaja al ESO. Otro telescopio gigante, el Subaru japonés, acaba de recibir su primera luz.

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