Cáritas denuncia la pasividad de las instituciones ante los "niños de la calle"

Cáritas advirtió ayer de que la presencia de menores magrebíes en las calles de Barcelona se convertirá "en un problema de orden público" si no se promueven acciones alternativas al internamiento, como pretende la Generalitat. Tres meses después de firmarse un acuerdo interinstitucional para dar respuesta al problema de estos menores, Cáritas asegura que trabaja "sola" en una realidad que es "como una patata caliente" que nadie quiere en sus manos.

Los responsables de Cáritas Diocesana de Barcelona, brazo asistencial de la Iglesia católica, presentaron ayer la memoria de la entidad correspondiente a 1998, en la que ocupa un lugar destacado la tarea realizada por Al Qantara ("el puente", en árabe), un centro de acogida que ha atendido a 82 menores inmigrantes. La directora de Cáritas, Núria Gispert, señaló que, tres meses después del acuerdo interinstitucional impulsado por el Departamento de Justicia, "nadie ha creado un centro como el de Cáritas, en el que además de dar cobertura a las necesidades básicas de los menores, se les ofrecen actividades y recursos que favorezcan su adaptación a la sociedad y al mundo laboral". "Cáritas es la única entidad que ha abordado este tema en profundidad", dijo Gispert. El responsable del área social de Cáritas, Eduard Sala, recordó que el pasado mes de septiembre, tras conocerse la existencia de estos menores, que viven en la calle en condiciones infrahumanas, "los primeros que se movieron fueron los grupos de voluntariado". Sala destacó que, mientras las administraciones discutían sobre cuál de ellas tiene competencias sobre este nuevo colectivo, los voluntarios de Cáritas "iban a la calle, de noche, a buscar a estos niños y a ofrecerles ayuda". Si bien reconoció la labor realizada por los técnicos de la Dirección General de Atención a la Infancia, Eduard Sala reprochó a la Generalitat que su acción sobre estos niños esté excesivamente encaminada al internamiento en centros tutelados. Según el informe anual de Cáritas, durante el año pasado, la entidad atendió a 14.603 personas necesitadas, de las que el 70,8% tiene menos de 45 años y el 55,7% son mujeres. Estas cifras confirman la tendencia a la rejuvenecimiento y la feminización de la pobreza, un fenómeno ya detectado en los últimos años. Gispert creyó oportuno difundir estas cifras en plena campaña electoral para "recordar a los políticos que hay cada vez más ciudadanos sin voz y con un gran sufrimiento a sus espaldas".

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