Aumentan las enfermedades importadas de países tropicales

Aunque en España no existe paludismo autóctono desde 1961, cada año unas cinco personas mueren por esta enfermedad que han importado de otros países, principalmente del África subsahariana y occidental, según Rogelio López-Vélez, responsable de la Unidad de Medicina Tropical del hospital Ramón y Cajal de Madrid. Esta unidad, de referencia para todo el país, atiende una media de 1.300 enfermos al año y recibe en su laboratorio unas 6.000 muestras para análisis. Los casos de paludismo o malaria se han multiplicado espectacularmente en los últimos años en España por el incremento de los viajes hacia áreas endémicas de esta infección, producida por el parásito Plasmodium falciparum, que penetra en el organismo a través de la picadura del mosquito Anopheles.

"La profilaxis oral frente a esta parasitosis", afirma, "que se compone de varios fármacos, es eficaz para prevenir la infección o para reducir su gravedad en caso de contraerla. Debe tomarse un mes antes de emprender el viaje y hasta cuatro semanas después del regreso", indica López-Velez. El especialista advierte de la importancia de consultar como mínimo un mes antes de viajar a países tropicales para disponer de un margen de tiempo y poder administrar la profilaxis antipalúdica y otras vacunas aconsejables, que ya tienen pautas aceleradas, como las de las hepatitis A y B y la fiebre tifoidea.

Vacuna obligatoria

La única vacuna obligatoria que existe actualmente, sujeta a reglamentación internacional para obtener el visado de entrada a ciertos países, es la de la fiebre amarilla. En España, las delegaciones provinciales de Sanidad exterior son los únicos centros autorizados para administrarla. Se debe acudir al médico de cabecera, quien asesorará sobre las medidas básicas y la vacunación consejable en cada caso, según las características y duración del viaje y las peculiaridades del viajero. "No es lo mismo un viaje organizado de pocas semanas a buenos hoteles y por circuitos turísticos programados, que un viaje más largo a zonas rurales y con mochila. También hay que tener en cuenta la edad y el estado general de salud del viajero. Cuanto más precarias sean las condiciones del viaje, más aventurado y de mayor duración, más riesgos hay de contraer enfermedades", subraya López-Vélez.

Los jóvenes consultan mucho menos que los adultos a la hora de emprender un viaje a zonas exóticas y suelen ser también los que viajan en condiciones más arriesgadas.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS