La guerrilla advierte que aún no es el momento para un alto el fuego

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) dejaron claro ayer que no habrá un alto el fuego mientras las negociaciones de paz no avancen sustancialmente. Al mismo tiempo que el jefe militar de la guerrilla más antigua de América Latina, Jorge Briceño, alias Mono Jojoy, hacía este anuncio en la zona desmilitarizada, en las cercanías de Bogotá se libraban duros combates entre 600 guerrilleros y unos 2.000 soldados y policías especiales. "Sólo cuando las negociaciones hayan avanzado en la aprobación de la agenda [de paz], se podrá entrar a pensar en un cese bilateral del fuego", dijo Mono Jojoy a la prensa que se trasladó a la población de La Uribe, en la provincia del Meta, para cubrir el inicio de las negociaciones, previsto para el pasado martes y aplazado inesperadamente hasta el 20 de julio.

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El comandante Raúl Reyes, portavoz de las FARC en las conversaciones, ya dijo el mismo martes, tras el decepcionante aplazamiento, que la guerrilla no tiene prisa. "Hay dos tiempos de negociación", dijo Reyes, "el de las FARC, que no tiene ningún afán, porque lleva 35 años luchando por la justicia social. El otro tiempo es el del Gobierno, al que sólo le quedan tres años [lo que resta de legislatura] para mostrar resultados de este proceso [de paz]".

Miles de desplazados

Mientras las declaraciones se producen se conocen nuevos datos de esta guerra no declarada que se libra en Colombia desde hace décadas. Más de 726.000 civiles han sido obligados a abandonar sus viviendas y sus tierras debido a la violencia desde 1995, según la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (COHDES), entidad del Episcopado. La guerra por el dominio territorial entre las guerrillas y los paramilitares ha obligado a emigrar de sus lugares de origen a no menos de un millón y medio de colombianos entre 1985 y el primer semestre de 1998, de acuerdo con el mismo informe. En los últimos cuatro años, sin embargo, se ha agudizado ese fenómeno y, según el COHDES -en un libro que recopila datos bajo el título Un país que huye-, el 62% de los desplazados no ha regresado, y el 55% está compuesto por menores de edad.

Las mismas estadísticas señalan que cerca de 412.500 niños salieron de sus hogares para huir de los enfrentamientos y que un 31% del total de los desplazados son mujeres cabezas de familia. Según el estudio, los responsables de ese éxodo son los grupos paramilitares, en un 33% %; las guerrillas, en un 29%; las Fuerzas Armadas, en un 14%; y las milicias urbanas, en un 6%.

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El informe sintetiza también que uno de cada 50 colombianos afronta hoy una situación de desplazamiento, y que cada tres horas cuatro familias del área rural del país dejan sus tierras para huir de la violencia.

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