Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

Réplica

A pesar de haberse pronunciado una sentencia firme, en juicio sumarísimo, del Juzgado número 47 de Madrid, contra J.M. García Martín de la Plaza y Producciones El Delirio, en virtud de la cual se les ha retirado del mercado sus fonogramas El baúl de la Piquer y otros, relativos a mi madre, Concha Piquer, como el señor García insiste en publicar mentiras en relación a mí y a mi madre, tal y como ha hecho en la carta publicada el pasado día 24 de junio en ese diario de su digna dirección, con el titular Goliath contra David, me veo en la necesidad de solicitar -espero que por última vez- un espacio en el mismo para contestarle. En primer lugar, deseo aclararle al señor García que yo a él no le explicaría nada, ni aunque me lo pidiera por favor, como ahora solicita en ese final de su carta con el "me lo expliquen, por favor". Si hago estas matizaciones aquí es porque me veo en la necesidad de desmentir todas las inexactitudes y patrañas que ha venido y viene vertiendo en sus comentarios, tanto en este periódico como en otros medios.

1. Miente cuando dice haberme "ofrecido y", mucho menos, "entregado ningún contrato voluntario de participación", como afirma, "el 3 de noviembre del pasado año", porque sería absurdo pretender que yo hiciera un negocio con usted respecto a las canciones de mi madre, cuando todas ellas están en dos multinacionales muy importantes y serias. ¿Puede usted demostrar lo que dice? Le recuerdo que ya lo intentó sin éxito en el juzgado. Quizás, eso sí, haya conseguido autorizaciones de otros, jugando con su ignorancia o su hambre, pero, desde luego, conmigo no.

2. No dice toda la verdad cuando afirma que "sus discos han sido realizados por los mismos técnicos que han sido utilizados para la antología de Emi". Usted sabe muy bien que para la confección de los fonogramas de que consta la Antología de Emi se han utilizado procedimientos técnicos y equipos que han mejorado notablemente la calidad respecto de los suyos.

3. Miente cuando dice que "me han duplicado el royalty". Ignoro qué manipulaciones habrá hecho usted en los contratos, cuya fotocopia dice haber enviado a EL PAÍS. Desde luego, yo sí he enviado a ese periódico fotocopias exactas de los contratos firmados entre mi madre, Emi-Odeón y yo. En ellos puede verse, claramente demostrado, que eso no es cierto. Y además, le lanzo una pregunta a la que quizás más adelante deberá contestar en un juzgado: ¿Con qué derecho obran en su poder documentos privados entre la compañía Emi-Odeón, mi madre y yo misma?

4. Miente cuando dice que "jamás ha hablado ni bien ni mal de mí". Le puedo poner delante a muchas personas que le han escuchado hacer comentarios inciertos e injuriosos contra mí, pero, desde luego, puedo asegurarle que sus opiniones sobre mí me traen absolutamente al pairo.

5. Miente al decir que la canción No me quieras tanto es un tema que mi madre "sólo grabó a principios de 1960 con Columbia". Como se expresa en el compacto de Antología de Emi-Odeón, se trata de una grabación hecha en Emi en 1945 y remasterizada en 1994. Esa canción la grabó mi madre, tanto en Emi como en Columbia, años más tarde. Y la casa Emi en ningún caso utilizaría una grabación de Columbia. Son gente seria. 6. Por último, me pregunta y se pregunta por qué se pone "la fecha de 1968" en varias canciones grabadas en años anteriores. Pues le contesto. Sencillamente, porque se suele poner la fecha que corresponde a la última remasterización de esos temas. Parece lógico que una compañía discográfica, en el momento de publicar una antología, revise la calidad de las grabaciones y, en determinados casos, haga nuevas mezclas para mejorar los resultados. Y luego tiene el cinismo de insinuar que "se quiere falsear la fecha de caducidad de los derechos", cuando sabe muy bien que es el ejercicio de un derecho del productor el consignar la fecha de remasterización.

Cese en replicar mentiras e inexactitudes respecto de mi madre o mías y olvídese de este asunto con la satisfacción que yo tengo de olvidarme de usted. Y que espero sea para siempre.-

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