verano 99

La aventura del coleccionista

Tiene 78 años, y desde los 14 alimenta su vocación de coleccionista. Ramón Bayo, un portuense afable e inquieto, ha logrado en el curso de su vida un riquísimo patrimonio que incluye documentos y objetos de la España de este siglo. Su colección no sólo provoca la admiración de sus vecinos de El Puerto, sino que ha llegado a ser referente para coleccionistas de todo el país e incluso de América Latina, con los que mantiene un permanente intercambio de información. Recuerda cómo todo comenzó en 1922, cuando de niño, comenzó a trabajar en las Bodegas Osborne. Su primer objeto de culto fue el tradicional botellín de vino, pequeñas muestras con las que las firmas vinateras promocionaban sus productos. Esa colección alcanza hoy las 9.000 unidades de vinos y licores de todo el mundo, y se encuentra depositada en la casa Osborne. A partir de aquí su interés derivó hacia los documentos de uso común en la España que le tocó vivir. Su colección atesora importantes documentos relacionados con las actividades de las tropas involucradas en la guerra civil, cédulas personales, cartillas de racionamiento, fotografías originales que recogen los episodios mas destacados de la historia española de este siglo y sus personajes, cartelería, publicaciones y publicidad en lengua hispana de varios países; insignias, emblemas y banderas de los dos bandos y naturalmente una valiosisima colección de sellos, monedas, y firmas de notables de la cultura, la sociedad y la política. Todo ese legado descansa en su propio domicilio, convertido en un interesantisimo museo que Bayo muestra a los numerosos visitantes que se interesan por su colección. Pero su futuro es incierto. Ese patrimonio ha sido ofrecido a las Bodegas Osborne en reiteradas ocasiones y al área de Cultura del Ayuntamiento portuense, para que finalmente se abra en la ciudad un museo. Sin embargo, estos intentos han sido inútiles. Bayo ha mostrado su "preocupación por la falta de interés" de las firmas y administraciones consultadas, y advierte de que ha recibido ya cuantiosas ofertas de instituciones y particulares catalanes para comprar el material. Con todo, explica que a pesar de que su "relación con los coleccionistas catalanes es muy buena", su "ilusión" es que la colección se quedase en El Puerto. Ramón recibe constantemente consultas de universidades de todo el mundo, interesadas en el estudio de determinadas facetas de la historia de España. Reconoce que "nunca" se acuesta antes de las dos de la madrugada, ordenando el material y "respondiendo la correspondencia". Esta actividad le ha proporcionado un vasto conocimiento de los detalles históricos que rara vez aparecen en los libros. Bayo es un hombre de memoria ágil y trato amable. Sonriente, gusta de las tertulias y de compartir sus recuerdos con aquellos que se interesan por lo que tiene que decir. De entre sus propuestas a los jóvenes, a los que acusa de haber perdido en buena medida el interés por el legado del pasado, destaca la de iniciarse en la "aventura del coleccionismo", que además de "un alto grado de satisfacción personal, les proporcionará en el futuro un patrimonio de valor". La formula, según él, es simple. Se trata de una sencilla mezcla de curiosidad, perseverancia y paciencia. "El tiempo hace el resto".

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