Los renovadores del PSPV alertan a Asunción del riesgo de ser desautorizado en el congreso

Si finalmente opta a la secretaría general del partido y sale derrotado, la opinión pública entenderá que ha sido desautorizado por el partido al que pertenece, las bases lo considerarán deslegitimado para representarlas en las Cortes, y su imagen y capacidad política quedarán disminuidas frente al líder del PP, Eduardo Zaplana. Con estos argumentos, los renovadores del PSPV aconsejaron ayer a su portavoz institucional, Antoni Asunción, que no se embarque en la aventura de intentar dirigir la organización. Los seguidores de Joan Ignasi Pla están convencidos del triunfo.

En un apartado restaurante de Benidorm, y rodeado de una veintena de cuadros locales y comarcales, alcaldes y concejales de las provincias de Alicante y Valencia, Joan Ignasi Pla ratificó ayer su disposición a optar a la secretaría general de los socialistas valencianos, cargo al que asegura accederá tras haber sellado un pacto con Joan Lerma, llamado a ocupar la presidencia del PSPV si los delegados al congreso extraordinario avalan su candidatura frente a la que configuran los seguidores del secretario de Organización del PSOE, Ciprià Ciscar, y los del portavoz en las Cortes Valencianas, Antoni Asunción. Los renovadores asisten con "preocupación" a la opción de Asunción como aspirante a dirigir la organización. "Por distintas circunstancias, nuestro actual portavoz en las Cortes no ha generado el consenso suficiente para ser candidato, y no me gustaría ver al líder institucional desautorizado por el partido, dado que si pierde disminuiría su imagen y capacidad política ante Zaplana", declaró Joan Ignasi Pla al término de la reunión. Mucho más duro fue el análisis ante la posibilidad de que sea el propio Ciprià Ciscar quien opte al cargo arropado por el viejo aparato del partido. "No es momento de nostalgias ni de intentar satisfacer ambiciones personales frustradas", aseveró Pla. "Hay que dar credibilidad al proyecto, y para eso es necesario apostar por nuevas gentes y una dirección que asuma el doble reto de enlazar con la nueva realidad del País Valenciano y posibilitar el relevo generacional", añadió poco antes de apostillar que el secretario de Organización del PSOE no responde al perfil de un líder capaz de representar a todas las sensibilidades del partido. "Ambas alternativas son un error". Según Joan Ignasi Pla, el acuerdo alcanzado con Joan Lerma, al que ya se han restado los votos de ex lermistas que en las últimas semanas se han aproximado a Ciscar, asegura el apoyo del 60% de los compromisarios que participarán en el congreso extraordinario convocado para el día 18, porcentaje que los renovadorers no consideran suficiente. Para ellos, acabar con la fragmentación del partido requiere al menos el 70% de las papeletas, "y por eso estoy dispuesto a incorporar a representantes de otros sectores que simbolicen la unión de la organización, el deseado consenso, y asuman un proyecto ideado para convencer a las bases y a la sociedad", dijo Pla. "Ciscar podrá intentar ganar el congreso, pero no convencería en la calle", añadió. Por otra parte, ayer se difundió el rumor de que Felipe González podría visitar Valencia en vísperas del congreso del PSPV para respaldar a Ciscar, aunque este extremo fue desmentido por los responsables de la gestora que negaron cualquier fundamento. El plazo para convocar las asambleas locales en las que se elegirán los delegados al congreso se inició ayer, aunque no será hasta la próxima semana cuando se empiece a perfilar la representación que obtiene cada una de las distintas familias del socialismo valenciano.

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