La subida de la inflación un 0,3% en EEUU reduce el temor a un incremento de tipos

El temor a una nueva subida de los tipos de interés en Estados Unidos se redujo ayer en los mercados, después de que el Departamento de Comercio publicara unos datos de inflación mejores de lo esperado por los analistas. El índice de precios al consumo (IPC) subió un 0,3% en agosto, pese al fuerte alza de los precios de la energía (7,2%). Aunque la inflación general repuntó dos décimas en agosto, hasta el 2,3% en tasa interanual, la subyacente (sin alimentos ni energía) descendió dos décimas (al 1,9%) y marcó el mínimo de los últimos 33 años.

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La Reserva Federal, el equivalente al banco central de Estados Unidos, se reúne de nuevo el próximo 5 de octubre para analizar una posible subida de los tipos de interés. Aunque persiste la posibilidad de una ligera subida de tipos (ahora en el 5,25%), sobre todo por las últimas cifras sobre ventas al por menor, y el crecimiento del déficit por cuenta corriente hasta niveles históricos había introducido una fuerte tensión en los mercados, ese temor se redujo ayer al conocerse que el Índice de Precios al Consumo (IPC) registró en agosto una subida del 0,3% , la misma que en julio, según informó ayer el Departamento de Comercio. Las cifras fueron acogidas con euforia en la Bolsa de Nueva York y el índice Dow Jones ganó más de 100 puntos en los primeros minutos de la sesión. A juicio de los analistas, los datos confirman que la inflación se mantiene bajo control en la primera potencia económica del mundo y reduce los argumentos para que la Reserva Federal suba los tipos. Una lectura posterior sobre los riesgos aún vigentes hizo que Wall Street retrocediera al cierre 108,90 puntos (1%).

Subida de la energía

Entre los aspectos positivos destaca el referido a la inflación subyacente (que excluye los productos energéticos y los alimentos), que subió en agosto un 0,1%, su incremento más bajo en los últimos 33 años, mientras que en los últimos 12 meses creció un 1,9%.

El 0,1% de subida de los precios del núcleo central del IPC es una décima menos que la registrada en el mismo índice en el pasado mes de julio y que la esperada por los analistas de Wall Street.

Como en otros países occidentales, la incidencia del aumento de los precios del barril de petróleo se dejó notar. La subida global del IPC del 0,3% se debió en su mayor parte al incremento de un 2,7% en los precios del petróleo y sus derivados. El precio de la gasolina aumentó un 5,6%, la vivienda un 0,2% y los alimentos un 0,3%. Por el contrario, bajaron los precios de los billetes de las compañías aéreas, de los automóviles y de las computadoras.

El mayor riesgo para los próximos meses es que el aumento en los precios de la energía acabe trasladándose a los componentes subyacentes de la inflación. Los analistas creen que si el crecimiento económico no se modera la subida de la energía acabará por manifestarse en el IPC conjunto y devolverá al presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, los argumentos para subir los tipos de interés oficiales.

El IPC figura entre los pocos informes que la Reserva Federal analizará en su reunión, en la que discutirá la posibilidad de un tercer aumento de los tipos de interés en 1999. El organismo que dirige Alan Greenspan ya ha subido dos veces los tipos este verano, en ambas ocasiones un cuarto de punto, hasta situarlos en el citado 5,25%.

Apreciación del yen

Otro de los riesgos inflacionistas a corto plazo es el aumento del precio del tabaco, que puede añadir una décima a la inflación de septiembre (que se situaría en el 2,4% en tasa general, según las estimaciones manejadas estos días). A ello se añade, la depreciación del dólar frente al yen. La divisa estadounidense, que se depreció en agosto un 6,8% frente al yen, volvió a marcar ayer otro mínimo frente a la moneda nipona. En Londres el dólar fijó un cambio de 104,25 yenes, el más bajo de los últimos tres años y medio.

Frente a esos riesgos, la existencia de un amplio margen de capacidad productiva y, sobre todo, la previsible desaceleración de la demanda interna, pese al tirón de las ventas al por menor registrado en agosto, pueden impedir un repunte de la inflación en la recta final del año.

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