Bonino y Díez

Europa perdió a una excelente comisaria, y ahora dilapida a una tenaz parlamentaria. La Cámara negó luz verde a un extraño grupo mixto que los radicales de Emma Bonino formaron -sin mezclar votos, pero sumando escaños para formar grupo- con el lepenismo, porque no exhibía las "afinidades políticas" exigidas por el reglamento.De "indignidad", "hipocresía" y "partitocracia" tildó Bonino su condena al silencio, pues sin grupo no se presentan enmiendas. Denunció la falacia de las "afinidades" en una Cámara en que "tres grupos se han levantado para decir que no tenían posición política común" en algo clave, la investidura de la Comisión. Sólo están juntos "para repartirse el botín", añadió la diputada radical.

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Otra diputada sobre la que se concitaban expectativas, la líder socialista española Rosa Díez, empezó con mal pie, al denunciar al Gobierno español en Estrasburgo, en vez de en la carrera de San Jerónimo, por el desalojo de un grupo de rumanos. Era un asunto hispano/español -y no como el caso del lino, que es hispano/comunitario, pues trata de subvenciones europeas-, lo que el PP aprovechó -esta vez justamente- para acusar al PSOE de importar a la Eurocámara debates nacionales.

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