Detectado en Japón un nuevo escape nuclear en un almacén de residuos

El Gobierno plantea elevar la calificación del accidente de Tokaimura

Un equipo de inspectores detectó ayer fugas radiactivas en dos contenedores de residuos en las instalaciones que posee la empresa Tokio Electric Power (TEP) al norte del Japón. Aunque el suceso no es grave, se produce una semana después del accidente de Tokaimura, donde 49 empleados de una planta de procesamiento de uranio recibieron elevadas dosis de radiactividad al provocarse una reacción nuclear cuando manipulaban uranio enriquecido.

El escape detectado ayer en una inspección de rutina se localizó en dos de los 1.760 contenedores de residuos de baja y media radiacividad que habían sido transportados el pasado mes desde la central nuclear que posee TEP en Fukushima, al norte de Japón, al almacén subterráneo para residuos de baja actividad de Rokkasho.Las dosis del escape alcanzan 0,45 becquereles por metro cuadrado en uno de los contenedores y 0,26 en el otro, unos niveles en ambos casos muy por debajo del nivel 4, a partir del cual se considera que hay peligro para la salud.

Los contenedores serán separados de las instalaciones de Rokkasho y se devolverán a la planta de Fukushima donde se investigará qué es lo que motivó las fugas radiactivas. La compañía eléctrica TEP asegura en un comunicado que el incidente es leve y no causará ningún daño ni a las personas ni al medio ambiente porque no se ha producido ninguna fuga al exterior. Tras el accidente de hace una semana en el que 49 trabajadores recibieron grandes dosis de radiactividad, este nuevo suceso añade dudas a la opinión pública japonesa sobre las escasas garantías de seguridad que aplica la industria nuclear. Según Greenpeace, las de Tokaimura eran las mismas que podría tener "una panadería".

El Gobierno ha aceptado que el Organismo Internacional de la Energía Atómica envíe inspectores para investigar las causas del accidente del pasado 30 de septiembre, según aseguró ayer el ministro delegado de Ciencia y Técnica, Hirofumi Nakasone.

Los expertos intentarán averiguar cómo trabajadores con escaso entrenamiento llegaron a manipular 16 kilogramos de uranio enriquecido al 18% en un recipiente donde no debían depositarse más de 4 kilos. Al superarse esa cantidad crítica el combustible entró en reacción prácticamente entre las manos de los empleados.

El incidente fue de tal magnitud que las propias autoridades niponas están considerando elevar el nivel de gravedad 4, con que lo habían calificado inicialmente, hasta el 5, el mismo que alcanzó el accidente de Three Miles Island en Estados Unidos, en 1979.

El grupo japonés Sumitomo Metal Mining, propietario de la planta de Tokaimura, estudia suspender la producción de combustible nuclear (el que provocó el accidente estaba destinado a usos experimentales) y cerrar las instalaciones. Esta decisión se debe al convencimiento de que las autoridades van a prolongar la retirada de la licencia -que se hizo el mismo día del accidente- durante al menos dos años, según informa el diario Nihon Keizai.

Además, la empresa deberá hacer frente al pago de los salarios y los ingentes gastos para situar las instalaciones al nivel que exigen las normas de seguridad. Un portavoz de Sumitomo ha declarado que estudiarán esa posibilidad "cuando concluyan las investigaciones".

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