CINE XX MOSTRA DE VALENCIA

Katy Jurado recibe el homenaje del festival

La Mostra de Valencia vivió ayer un día de homenajes. El primero, a una leyenda viva del cine mejicano, la actriz Katy Jurado, que presentó El evangelio de las maravillas, de Arturo Ripstein. El segundo, dedicado a la figura del Cid, consistió en la proyección del filme sobre su figura de Anthony Mann. En la vertiente competitiva, la película francesa El trasero, de Valerie Lemercier, se perfila como una de las favoritas.

Katy Jurado llegó a los cines A, B, C, Martí elegantemente vestida en un lujoso traje negro tocado con un chal. Acompañada en todo momento por su nieto, el cantante de rancheras Joaquín Jurado, la mítica actriz de Solo ante el peligro recorrió el pasillo de la sala lentamente ante el aplauso del público. Tras recibir la insignia de oro de la Fundación Municipal de Cine de manos de Lluís Fernández, director de la Mostra, agradeció con su habitual gracejo mejicano la acogida que le ha proporcionado una ciudad "donde se come de maravilla", según sus propias palabras. Jurado calificó el film El evangelio de las maravillas, de Arturo Ripstein, su última interpretación hasta el momento, como "una película extraña que ni yo mismo entendí bien la única vez que la vi". La obra de Ripstein, tan soberbia como hermoso es su título, ya fue estrenada en Valencia hace unos meses. Destila irreverencia por los cuatro costados y supone una mordaz crítica a todos los mitos de la imaginería religiosa de fin de siglo.El festival, siempre atento a las efemérides que tengan que ver con la ciudad, también quiso rendir su particular homenaje a la figura del Cid. Pero fue un homenaje algo descafeinado por la ausencia de Sofía Loren, protagonista junto a Charlton Heston de El Cid, de Anthony Mann. A la proyección de la película no asistió la actriz italiana, que había abandonado la ciudad el pasado viernes. Su lugar fue ocupado por la presidenta de la Fundación Municipal de Cine, María José Alcón.

Gays franceses

Mientras tanto, la lánguida sección oficial deparó ayer una agradable sorpresa. La película francesa Le derrière (El trasero), de Valerie Lemercier, cautivó al público por su delirante lectura del tema de la homosexualidad masculina. Lemercier, que protagoniza también el filme, ha construido una divertida comedia que bebe de la tradición americana y de la creciente moda gala de las películas sobre gays. Pese a que tiene algunos altibajos y cae en ocasiones en el tópico, la cinta es de lo más brillante que se ha visto en la competición.

No se puede decir lo mismo de Volare!, de Vittorio de Sisti, la representante italiana en el concurso. Y eso que parte de una apuesta segura: la presencia de un niño como narrador, un recurso que ha dado al cine transalpino películas tan hermosas como Cinema Paradiso o La vida es bella. Pero si en estas cintas la visión del niño dotaba a la historia de adultos de un halo de ingenuidad que ayudaba a articular temas como la historia del cine o la guerra, Volare! encadena una sucesión de anécdotas infantiles que recuerda más el tradicional cine con niño espabilado que la disección de una época.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 17 de octubre de 1999.

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