NUEVA CRISIS EN EL CÁUCASO

Bakú vincula el atentado a "fuerzas exteriores" contrarias a un acuerdo sobre el Alto Karabaj

En la vecina Azerbaiyán, enfrentada a Armenia por el control del Alto Karabaj, las autoridades están convencidas de que el asesinato del primer ministro, Vazguén Sarkisián, está vinculado a este antiguo conflicto -provocado por los cambios de fronteras ordenados por Stalin- y los esfuerzos de los presidentes de los dos países por resolver este asunto en un acuerdo negociado. Ésa es la opinión de Jalaf Jalafov, viceministro de Exteriores de Azerbaiyán. La guerra de Nagorno terminó con la victoria parcial de los armenios (lograron abrir un corredor hasta el enclave) y la muerte de 35.000 personas.

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"No puedo excluir que todo esto fuera iniciado por fuerzas procedentes del exterior, que desean desestabilizar el país [Armenia] durante las conversaciones sobre el Alto Karabaj", dijo Jalafov a la agencia Reuters en Bakú. La teoría no parece tan descabellada. Los presidentes de estos dos países caucásicos, pertenecientes a la extinta URSS, se encuentran próximos a concluir un acuerdo que cierre definitivamente el conflicto que estalló en 1988 y que se prolongó hasta 1994.Vafa Guluzade, antiguo asesor de política exterior de el presidente azerbaiyano, Haydar Alíyev, y una de las personas relacionadas con dichas conversaciones está de acuerdo con la tesis. "Será complicado para Armenia cerrar un acuerdo con Azerbaiyán porque allí hay fuerzas que no lo desean". Esa referencia a las fuerzas exteriores es muy común en el lenguaje político del Cáucaso y, por lo general, es un eufemismo que señala a Rusia, a la que Bakú acusa desde hace años de intentar desestabilizar el país, muy rico en petróleo y gas natural y más interesado en firmar acuerdos con las compañías occidentales que con las rusas.

Regalo de Stalin

La guerra entre la población armenia del Alto Karabaj y Azerbaiyán estalló a fines de la época soviética, dejando 35.000 muertos y casi un millón de refugiados. Los karabajíes-armenios del enclave (regalado a Bakú por Stalin), apoyados con las armas por Yereván, derrotaron a los azerbaiyanos; no sólo los expulsaron de todo del Alto Karabaj, sino que se apoderaron además de territorio azerbaiyano con el objetivo de abrir un corredor de seguridad. Tras esa victoria armenia, ambos países firmaron una tregua en 1994 que, con altos y bajos, se mantiene aún.

Los esfuerzos realizados por la comunidad internacional, a través de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), para encontrar una solución definitiva al conflicto no habían dado resultados hasta el momento, pero en las últimas semanas los dos presidentes parecían estar más cerca que nunca de alcanzar un acuerdo final.

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Este optimismo está alimentado por las promesas de Estados Unidos de dar apoyo político y financiero al régimen azerbaiyano del ex comunista Alíyev condicionado a que éste se decidiera a firmar un acuerdo con su homólogo, Robert Kocharián, que antes de encabezar Armenia fue presidente del Alto Karabaj. La delicada salud de Alíyev, que a sus 76 años ha sido operado del corazón, parece jugar a favor de una solución al conflicto.

El líder azerbaiyano desea pasar a la historia como el hombre que ha conseguido la paz definitiva y por ello está decidido a impulsar un compromiso. Alíyev quisiera entregar el poder a su hijo Iljam, de 36 años, y, en opinión de la mayoría de los observadores, para ello necesita antes solucionar los problemas que serían irresolubles para éste.

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