El sector teatral expresa su descontento con el proyecto de Pasqual para la Ciutat del Teatre

Baño de agua fría para el proyecto de la Ciutat del Teatre realizado por Lluís Pasqual. Los representantes del sector teatral convocados ayer por Pasqual para que expresaran sus comentarios acerca del proyecto se limitaron a dar acuse de recibo del mismo y señalaron que su interlocutor no es el ya ex comisionado sino el Ayuntamiento. El sector expresa con el desplante su descontento con Pasqual porque éste no haya tenido en cuenta el panorama teatral en el que se ha de situar la Ciutat y no haya buscado el consenso de la profesión al confeccionar su proyecto.

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"No soy políticamente correcto"

Por la mañana, en un encuentro con periodistas y a propósito de su proyecto para la Ciutat, Pasqual subrayó que no defenderá nunca un teatro "perdiendo la dignidad". Pasqual consideró que la Ciutat del Teatre ofrece al Ayuntamiento la posibilidad de redefinir su política teatral "que ha sido hasta ahora como mínimo ambigua". Y afirmó que la única manera de crear el proyecto "era hacerlo solo; escuchando a mucha gente, pero solo".Tras la no comparecencia pública del alcalde Joan Clos el pasado 2 de noviembre, cuando Pasqual le entregó, previo encargo, su proyecto para la creación de un gran centro escénico en Montjuïc que agrupara el Mercat de les Flors y las nuevas sedes del Teatre Lliure y el Institut del Teatre, el desplante ayer de los representantes de la profesión es un nuevo indicio de que la Ciutat del Teatre tal y como la ha concebido el director del Lliure tiene un futuro bastante dudoso. Los miembros de la comisión permanente de la Coordinadora Profesional de las Artes Escénicas de Cataluña, que se reunieron ayer con Pasqual a instancias de éste -que confiaba en "aclararles por qué Barcelona necesita la Ciutat"-, se limitaron a hacer acuse de recibo del proyecto que les fue remitido hace unos días. Señalaron que Pasqual no es ya, una vez acabado su trabajo sin contar con ellos, su interlocutor, y anunciaron que la coordinadora, que ha pedido audiencia a Clos, se reunirá el día 15 para hacer pública su valoración del proyecto. Parte de la ésta -que agrupa a asociaciones de compañías (Ciatre), de teatros (Adetca), de actores y directores, de coreógrafos, de escenógrafos y de técnicos- considera "innecesario" el proyecto de la Ciutat. Otras opiniones son que el proyecto de Pasqual es "impecable" pero que peca de falta de consenso, y que ha faltado introducirlo en la realidad teatral de Barcelona.

Poco antes de recibir a los representantes de la profesión, Pasqual hizo lo propio con los medios de comunicación. Se le preguntó a él de entrada por su opinión sobre la frialdad con que el Ayuntamiento de Barcelona ha acogido el proyecto. "No hay tradición en este país de presentar proyectos y por tanto no sé cuál es la manera de leer la reacción que suscitan", respondió Pasqual. "El Ayuntamiento se ha marcado un plazo de dos meses desde la fecha de entrega del proyecto al alcalde y habrá que esperar a entonces, después de Reyes, para saber su destino". Pasqual informó que de momento Joan Clos no le ha pedido ninguna aclaración sobre el proyecto. "Lo debe tener muy claro o alguien le ha aclarado las dudas", señaló. El ahora ya ex comisionado del proyecto dijo no tener él ninguna prisa: "Yo ahora estoy con La nit de les tríbades y esto, lo de la Ciutat, es una cosa muy larga". Sobre si no considera que el proyecto adolece de ilusión, manifestó: "Yo tengo muchísima", a lo que Antoni Dalmau, presente ayer y que ha sido comisionado adjunto del proyecto, añadió: "La Ciutat del Teatre figuraba en el programa electoral de Joan Clos y hay un compromiso público en ese sentido; el alcalde debe estar muy ilusionado".

A la crítica de que el proyecto no está puesto en relación con la realidad teatral de la ciudad, contestó Pasqual: "No era eso lo que se me pedía, yo no he realizado el proyecto sólo para la profesión teatral". En cuanto al hecho de que el proyecto no analice el impacto que tendría la Ciutat en el ecosistema teatral, Guillem-Jordi Graells, presente ayer junto a Pasqual y Dalmau en su calidad de miembro de la Comisión Técnica que ha asesorado el proyecto, dijo: "Ante el encargo, la opción estaba entre hacer algo posibilista, un proyecto ante el que nadie pudiera sentirse afectado en sus intereses, o hacer el proyecto que Pasqual pensaba que debía hacerse, y que era para lo que lo habían contratado. Ahora los políticos son los que han de decidir si se hace y en qué medida. Éste es el proyecto que Pasqual cree que se ha de hacer; su viabilidad, el riesgo de confrontación, las componendas que se hayan de realizar para llevarlo a cabo, todo eso, desborda el encargo. Las propuestas han de tener una personalidad, y a partir de aquí, al que le toque que recoja la pelota. Ésta es una propuesta que no pretende contentar a nadie".

Sobre la parte económica del proyecto, que evalúa el presupuesto de una temporada tipo en unos 3.500 millones de pesetas, Pasqual dijo que es un precio barato, medio-bajo. Y remitió a los costes de producción de espectáculos como L"estiueg (en cartel en el Teatre Nacional de Catalunya) o La gavina (programado en la etapa Flotats en el TNC). Pasqual subrayó que el proyecto que ha entregado es un punto de partida en el que hay que trabajar para hacerlo evolucionar. Pero precisó que dos cosas son irrenunciables: que la Ciutat ha de concebirse bajo el punto de vista de teatro público y que ha de partir de una concepción global, de suma de elementos. "Si esta concepción global se pone en cuestión, entonces será otro proyecto. Y el Lliure, por su parte, deberá plantearse otro tipo de estrategia y programación".

Sobre la firma

Jacinto Antón

Redactor de Cultura, colabora con la Cadena Ser y es autor de dos libros que reúnen sus crónicas. Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona y en Interpretación por el Institut del Teatre, trabajó en el Teatre Lliure. Primer Premio Nacional de Periodismo Cultural, protagonizó la serie de documentales de TVE 'El reportero de la historia'.

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