China investiga la huida del líder budista oficial

La huida a Dharamsala del 17º Karmapa Lama, número tres del budismo tibetano, representa un desafío humillante para China y demuestra lo vano de la estrategia de finlandización de los dignatarios religiosos en Tíbet. La prensa china no ha tenido en cuenta la huida. La agencia oficial Nueva China se ha limitado a anunciar que ha ido al extranjero a hacer unas compras. El silencio da la medida de la humillación. Dharamsala es el feudo de los tibetanos exiliados en el norte de India. El número tres del budismo tibetano escapó hace una semana de su monasterio de Tsurphu, cercano a Lhasa, capital de Tíbet, en compañía de su hermana y otros dos monjes. Un despacho de la sección en inglés de la agencia Nueva China, reproducido en forma resumida en el diario anglófono China Daily, fue la única noticia aparecida el jueves 7 de enero sobre el viaje del buda viviente al extranjero para buscar instrumentos de música y los sombreros negros tradicionales de la secta Kagyu, de la que es jefe. Ningún órgano de prensa en lengua china lo publicó.

Los chinos no saben, pues, que la estrategia de Pekín para finlandizar (permitir una cierta independencia controlada) a los dignatarios religiosos de Tíbet acaba de sufrir una derrota humillante. Porque el 17º Karmapa era prácticamente la única baza de la que disponían las autoridades chinas para demostrar, tanto a los tibetanos como a la opinión pública extranjera, que en el Reino de las Nieves se vivía con júbilo el budismo en su versión "patriótica". Pekín había utilizado la imagen de este adolescente de 14 años, reconocido (hecho insólito) a la vez por el Dalai Lama (número uno del budismo tibetano) y por el poder chino, y que parecía prestarse al juego de las apariciones protocolarias conscientemente teatrales.

Según el movimiento protibetano Tibet Information Network (TIN), la estrategia de Pekín consistía en destacar su "patriotismo" para contrarrestar la influencia del Dalai Lama, considerado siempre un peligroso "separatista". Hoy, sin embargo, ambos lamas están juntos en Dharamsala se han entrevistado ya en dos ocasiones), algo humillante para el régimen chino.

Si es cierto lo que dice Ming Pao, un diario de Hong Kong en lengua china, Pekín ha reaccionado con "furia" al anuncio de que el 17º Karmapa había llegado a Dharamsala. Se ha ordenado una investigación oficial sobre las circunstancias de una fuga que parece sorprendente, dada la vigilancia de la que era objeto el valioso lama. No se descarta que haya cómplices entre altos cargos locales.

-EL PAÍS

© Le Monde

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