El camionero detenido en Tánger sigue sin conocer los cargos que le imputan

Salvador Broncano, el camionero malagueño detenido la noche del lunes en Tánger (Marruecos) por llevar 967 kilogramos de hachís ocultos entre su carga, no ha pasado aún a disposición judicial, por lo que se desconocen los cargos que se le imputan. Su esposa y sus hijas temen que se alargue el cautiverio y se quejan de la falta de apoyo institucional que sufren. La Asociación de Transportistas de Mercancías descartó ayer que vaya a convocar movilizaciones, aunque manifestó su apoyo al camionero preso.

La familia de Broncano esperaba que pasara hoy a disposición judicial, pero el fiscal de Tánger ha pedido una prórroga de 24 horas para continuar con la investigación. Fuentes de la MAP, la agencia oficial de noticias marroquí, comentaron que lo más probable es que la policía agote el plazo máximo que le concede la ley antes de pasar a un detenido a disposición judicial, con lo que puede que la comparecencia no se produzca hasta este viernes.El Consulado de España en Tánger ha puesto un abogado a disposición del camionero, pero éste no ha podido aún entrevistarse con su defendido porque tampoco lo permite la legislación marroquí. Ángel Luis Cabrera, el dueño de Pesca Zulema, la empresa de transportes para la que trabaja Broncano, comentó ayer que tampoco han podido visitarlo los trabajadores que la empresa de transportes tiene en Tánger. "Fueron a llevarle comida, pero tampoco han podido verlo", dijo.

Tanto Cabrera como la familia de Broncano se quejaban ayer amargamente de la "falta de apoyo" de las instituciones públicas y de la Asociación de Transportistas. Fuentes de esta agrupación comentaron ayer que se solidarizan con el camionero, pero que no han previsto movilizaciones de momento.

La familia vive estos primeros días entre la sorpresa y la angustia. Broncano, de 59 años, está casado y tiene dos hijas, Ana María, de 24 años, y Silvia, de 21. Ésta última era la única que ayer mantenía la cabeza fría. Su hermana y su madre, Ana Martín, estaban derrotadas por el cansancio y los nervios. "Estamos las tres solas. No tenemos a quién acudir, nadie nos dice nada. El martes intentamos hablar con el subdelegado del Gobierno en Málaga y no nos atendió. Nos pasaron con otra persona que nos dijo que no podían hacer nada y ya está".

La familia insiste en la inocencia de Broncano, y está preocupada por su salud. "En verano lo operaron de una perforación de estómago, y necesita medicación. Nos han dicho que se la están dando, pero éste es un golpe muy fuerte", explicó su esposa.

La familia relató que éste era el segundo viaje del camionero a Marruecos. Broncano, que se había ganado la vida durante 15 años como conductor de autobuses, llevaba mucho tiempo en paro. Después de su enfermedad, Cabrera lo llamó para trabajar en su empresa. Uno de los viajes que le salieron consistía en recoger una carga de 25 toneladas de patatas en Casablanca y llevarlas a Valencia. Desde allí, la carga seguiría camino hasta Holanda.

La familia y el empresario sostienen que Broncano no hizo ninguna parada después de recoger la carga hasta que llegó a Tánger. Así lo certifica el tacómetro del camión. De ser así, el hachís tuvo que ser introducido al cargar el camión, oculto entre los demás palés.

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