Montse Cortés debuta con un disco mezcla de flamenco y fusión pop Tomatito y Pepe Habichuela arropan a la cantaora de Antonio Canales

Montse Cortés es una de esas cantaoras que están desde hace tiempo en el corazón de la profesión y la afición flamenca. Curtida en la escuela del cante para bailar, en el duro semianonimato de los tablaos, la cantaora catalana, de 27 años, llevaba ya un tiempo en boca de la gente. Muchos la conocen por su trabajo en la compañía de Antonio Canales. Pero aquí está su debú discográfico, Alabanza, una mezcla de flamenco verdadero y fusión pop.

Nacida en Barcelona, hija de padres de Almería y Granada, madre a su vez de un niño madrileño de 7 años (Antonio), Montse Cortés confiesa que tenía mucho miedo a debutar en solitario. Acostumbrada desde muy pequeña a la relativa sombra del cante atrás, dar el paso adelante le ha costado mucho tiempo y le ha producido muchos nervios. "Uf, sí, cantar alante me deja muy cortadilla, como paralizada. Me dan unas chismas tremendas, una ansiedad y una vergüenza... Pero a la vez mola mucho, claro: te felicitan a tí, no al bailaor". Cortés tenía otro miedo, o quizá una inseguridad. Que su voz, rota y no demasiado potente, quedara rara entre los arreglos modernos que han hecho El Paquete y Javier Limón, los dos productores del disco. "Sí, me parecía que mi voz añeja no iba a entrar bien ahí. Pero me fié de ellos, y al final creo que está muy bien. El problema es que hay que meter cosas de fusión, porque, si no, no hay forma de llegar a un público amplio. El flamenco verdadero es muy difícil, te tiene que gustar muchísimo para escucharlo, a veces me resulta duro incluso a mí. Me pongo a Mairena un rato, pero luego me pongo a Ketama. Aquí es igual, el tema pop lleva a la gente que lo oye hasta la soleá. Así, igual se meten en vereda".

A lo largo de los 10 temas del disco se nota que El Paquete y Javier Limón tratan de distinguir claramente lo que es canción de lo que es flamenco y lo que es fusión. A eso ayudan, sobre todo, las guitarras elegidas. Tomatito se encarga de las bulerías más flamencas, tituladas Sol y luna; y Pepe Habichuela de la espléndida soleá, que Cortés dedica al desaparecido Indio Gitano. El resto queda para los más jóvenes: Paquete, que toca en varios de los 10 temas; Manuel Parrilla (otra bulería), Ramón Jiménez (el descubridor de Cortés), que toca la siguiriya futurista de Limón; Juan Antonio Salazar (autor y guitarra en Alabanza), Niño Josele y el ínclito Viejín, "que se presentó a tocar la taranta-minera con un casco y una lámpara". Además, Dieguito El Cigala y Niña Pastori se suman a los coros.

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