La fusión CAM-Bancaixa provocará la pérdida de más 2.000 empleos, según un análisis sindical

La fusión de Bancaixa y la CAM implicará la pérdida de más de 2.000 puestos de trabajo y el cierre de 300 oficinas para evitar la duplicidad de servicios, según aseguraron ayer dirigentes de cuatro de los principales sindicatos organizados en la Caja del Mediterráneo, reunidos durante dos días para analizar las consecuencias de una pretendida alianza que, a su entender, no responde a criterios de oportunidad económica sino políticos. Los trabajadores arremetieron contra la injerencia del Consell, y criticaron los "temores" de la dirección, que ha congelado plantillas.

"Llevamos dos años con la misma canción, no sabemos nada oficialmente y estamos cansados". Juan Galipienso, delegado sindical de UGT en la CAM, describía ayer de esa forma el estado anímico de los más de 5.000 trabajadores que integran la plantilla de la entidad financiera, preocupada por su futuro ante la avalancha de informaciones y declaraciones políticas acerca de una pretendida fusión con Bancaixa de la que se informan a través de los periódicos. "La situación", concluía en tono de alarma, "repercute ya en el servicio e incluso en el negocio".UGT, SABEI, CGT y SECA, que suman el 64% de la representación sindical en la CAM, han dedicado dos días a analizar las repercusiones de la hipotética alianza, y ayer concluyeron que se trata de una operación impuesta desde el exterior, interesada y no deseada, que implicaría un alto coste social. "La fusión responde a criterios políticos y no a razones de oportunidad económica, ni a la necesidad de resolver problemas de gestión, ni a una demanda de la sociedad", señala el documento consensuado.

Los sindicatos parten de la base de que las fusiones dentro de un marco territorial determinado generan pérdida de la cuota de mercado que mantienen las entidades financieras, lo que se traducirá, de forma inmediata y fácil, en la penetración de otras firmas. "Las empresas diversifican, y con la fusión se ofrecerá negocio a la competencia en bandeja", señalan.

Competencia y coste social

Lo que más preocupa a la plantilla es el coste social que acarrearía la operación. La duplicidad de oficinas, personal y servicios conllevará, inevitablemente según sus informes, la pérdida de más de 2.000 puestos de trabajo hoy consolidados. Además, serían clausurados cerca de 300 despachos coincidentes en 150 municipios, sin contar las redes de los bancos de Valencia y Murcia. El coste aproximado, en pesetas, de los despidos y jubilaciones anticipadas se elevaría a la friolera de 121.295 millones, que tendría que afrontar la nueva caja.Problema añadido será que el Tribunal de la Competencia neutralice la operación, dado que, tras la fusión, la nueva caja superaría el 25% de la cuota de mercado de depósitos, créditos y negocio en las tres provincias valencianas y Murcia, "porque la CAM no es una entidad de Alicante y trasciende la frontera de la Comunidad".

Las repercusiones de esa fusión, pese a no estar formalmente planteada en los órganos de decisión, se traducen ya en una merma del servicio. En la CAM, según denunciaron ayer los sindicatos, hace tiempo que no se renuevan los contratos temporales ni se cubren las prejubilaciones, las plantillas están falta de personal y los usuarios sufren colas para ser atendidos. "Hablar de sometimiento al poder político es excesivo, pero es verdad que la dirección de la entidad está temerosa de tomar iniciativas y las presiones políticas no le permiten conducir algunos aspectos importantes", señalaron.

En el congreso se debatieron desde las repercusiones de anteriores fusiones hasta las posibles consecuencias de la que ahora persigue el Consell. "La entidad resultante", aseguran, "no ganaría dimensión cualitativa para competir en los mercados financieros internacionales", y ni siquiera para afrontar los desafíos de la nueva economía. "Si la novia no quiere no hay boda, y los valedores de la fusión no han sido capaces de razonar beneficios y perjuicios", concluye la plantilla.

Por otro lado, José Barea, presidente de la comisión científica del Centro Internacional de la Información y la Investigación y ex responsable de la Oficina de Presupuestos, defendió ayer en Valencia la fusión de Bancaixa y CAM, con el argumento de que con la alianza alcanzarán un tamaño "aceptable" y mejorarán su capacidad competitiva.

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