Josep Montanyès dirigirá el Teatre Lliure durante los primeros años en la nueva sede

El director teatral Josep Montanyès ha sido elegido por el Teatre Lliure para dirigir el colectivo durante la etapa crucial de su despliegue en la nueva sede del Palau de l'Agricultura, en la falda de Montjuïc, en el complejo de la Ciutat del Teatre. Montanyès, que forma parte del consejo de dirección del Teatre Lliure como director gerente y es desde hace años el responsable del seguimiento de las obras de la nueva sede, se encargará de dirigir el Lliure durante los próximos tres años, a partir de que dejen su cargo, al finalizar 2000, los actuales directores, Lluís Pasqual y Guillem-Jordi Graells.Montanyès compaginará el cargo de director del Lliure con el de gerente del recién creado Consorcio de la Ciutat del Teatre, para el que fue nombrado el pasado martes con el encargo de materializar el proyecto de coordinación de este gran polo teatral que compondrán el Mercat de les Flors, el nuevo Institut del Teatre (que ya ha entrado en funcionamiento y se inaugurará el día 30), y el nuevo Lliure, que debería alzar el telón en las fiestas de la Mercè de 2001. Montanyès, aunque se responsabilizará de la programación del Lliure, no ocupará el cargo de director artístico, que quedará vacante.

Pasqual rechazó continuar como director del Teatre Lliure

El nombramiento de Montanyès se acordó por unanimidad después de que Lluís Pasqual rechazara la propuesta de conducir el Teatre Lliure en la nueva etapa. De esta manera, el colectivo estará representado por un hábil gestor y a la vez hombre de consenso, que mantiene buenas relaciones con todas las administraciones -fue incluso director del Institut del Teatre durante ocho años, de 1980 a 1988-; un hombre que sabe negociar y no despierta animadversión en el sector teatral. Un perfil muy conveniente para el Lliure tras la tormentosa etapa de gestación del proyecto de la Ciutat del Teatre a cargo de Pasqual. Una etapa que culminó con el sonado enfrentamiento del director del Lliure con el concejal de Cultura, Ferran Mascarell, por el control del proyecto y que ha provocado fisuras en el amplio apoyo general con que contaba el popular colectivo para sus planes de futuro.Una tarea prioritaria de Montanyès será volver a hacer ver a la sociedad catalana en general y al mundo teatral en particular la necesidad del nuevo Teatre Lliure y explicar con detalle su proyecto de futuro, incluido su engranaje en la Ciutat del Teatre. También deberá tender puentes con los demás agentes del sector, algo en lo que Pasqual no anduvo muy acertado.

La primera temporada del Lliure en el Palau de l'Agricultura (2001-2002) está presupuestada en unos 650 millones de pesetas, de los que unos 450 millones deberían ser de aportación pública.

Pese al traslado a la nueva sede, el Teatre Lliure quiere mantener la gestión de su sala histórica de Gràcia para programar ahí espectáculos de formato acorde con sus dimensiones.

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