COPA DAVIS El tenis español alcanza la cima

"¡Lo hemos hecho!"

Ferrero proclama que el título es de todos, y Duarte ya piensa en revalidarlo

Fue el protagonista del día. Juan Carlos Ferrero, ese muchacho valenciano de 20 años, nunca olvidará la fecha del 10 de diciembre de 2000. Tampoco ese último golpe de revés, en paralelo, hacia la zona inhabilitada por Lleyton Hewitt. Un impacto, letal, que hizo historia en la Copa Davis. Ferrero se ha convertido en el tenista que dio la primera Ensaladera a España. Exultante, con cara de niño feliz, no se creía todavía, tras el partido, lo que había conseguido."Es un sueño", expuso rápidamente en la conferencia de prensa. "¿Qué supone?". "Alegría, mucha alegría; también emoción", respondió. "¡Lo hemos hecho, sí; lo hemos hecho!", repitió varias veces. "Ha sido un encuentro muy duro, cuatro horas sobre la pista. Y, al fin, se ganó la primera Ensaladera. Y lo hemos hecho todos. Yo, y Àlex, y Albert, y Joan. Todos. Este último punto lo hemos ganado todos", añadió.

Ferrero, que inició el turno de preguntas en solitario, se relajó a medida que sus compañeros -sometidos al reglamentario control antidopaje- se iban incorporando a la mesa de la sala. El desparpajo que demostró ante el número uno australiano en la pista prosiguió ante los periodistas. Dejó su timidez y se ofreció a la batería de preguntas. "Ha sido increíble. Nunca olvidaré este día", insistía. "Anoche no me imaginaba este momento de gloria. Ha sido una de las mejores victorias, si no la mejor. Bueno, creo que la mejor victoria de mi carrera deportiva. Estoy en una nube", confesó.

La descripción que dio Ferrero del final del partido fue emotiva: "Los dos últimos puntos los viví con una tensión muy alta. Había que ganarlos como fuera porque era la ocasión perfecta para rematar. Sufrí y con el apoyo del público, que estuvo fenomenal y muy metido en el partido, se consiguió". El tenista español reconoció haber tenido un bajón físico en una manga, la tercera, que ganó Hewitt. "Estaba un poco agotado", dijo; "el partido transcurría con mucha fuerza, ninguno de los dos regalaba nada. Hewitt ganó bien ese set, jugando todas las pelotas. Pero saqué fuerzas de flaqueza comiendo algunas cosillas y volví por todas, a ganar".

Los rostros sonrientes de los cuatro jugadores iluminaron la sala con anécdotas o bromeando con algún que otro periodista. Ferrero, apasionado seguidor del Real Madrid, se alegró de que el Camp Nou celebrara con un gran aplauso su victoria. Sus compañeros, todos del Barça, aplaudieron su gesto.

¿Puede España revalidar el título? Javier Duarte, el capitán, cogió el micrófono con velocidad. "Sí", dijo rotundo. Y pasó a dar razones y argumentos: "Esta generación de tenistas es la mejor de los últimos diez años. Se ha ganado la Copa con estos cuatro jugadores. Pero España puede formar dos equipos. No olvidemos a Carles Moyà, Félix Mantilla, Julián Alonso... Todos nos pueden dar muchas satisfacciones", añadió. Y, luego, el capitán del G-4 prosiguió: "Con este capital tenístico se puede revalidar el título en cualquier superficie. Los jugadores han demostrado que tienen, tanto en cemento o en pista cubierta, mentalidad ganadora. Y los ejemplos son el Masters de Àlex Corretja, en el que otro español fue finalista". El optimismo de Duarte disminuyó cuando se refirió a la hierba. "Es la única superficie en la que cojeamos", admitió.

Elogios de Corretja

Àlex Corretja, el teórico número uno del equipo, tuvo palabras de agradecimiento hacia Ferrero por haber ganado el tercer y definitivo punto. "Lo que ha hecho Juan Carlos tiene un mérito tremendo", apuntó, "y le agradezco haberme librado de la responsabilidad del quinto partido. Si Hewitt hubiera remontado, también se habría complicado mi partido contra Patrick Rafter". Corretja, sin embargo, aseguró que estaba preparado para esa responsabilidad. "Durante el partido de Ferrero, estaba tranquilo en el vestuario, leyendo revistas. No oía al público pese a que de vez en cuando mi mirada se dirigía a la televisión. Pero tenía todo a punto para jugar: las ocho raquetas. Incluso comí tres veces spaguettis".Joan Balcells, que se negó en redondo en la fiesta del vestuario a que sus compañeros le cortaran las patillas, bromeó con su suerte en la Copa Davis: ya debutó con victoria en Nueva Zelanda y el sábado bordó el partido con Corretja.

Duarte concluyó el turno de preguntas sobre el futuro del G-4: "La Federación decidirá si continúa o no esta fórmula. Ya veremos si habrá un G-1 o un G-10. Ahora toca disfrutar de la Ensaladera".

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS